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Muricocarena
Nombre realCarlos Iglesias
Nacimiento15 de julio de 1955
Madrid,  España
Estatura1'65 m
Ficha en IMDb

Carlos Iglesias (Madrid, 15 de julio de 1955) es un actor, director de cine y guionista español.

Contenido

Biografía

Hijo de emigrantes vivió en Suiza hasta los 13 años y posteriormente en Madrid y Alicante. Se hizo actor por casualidad sustituyendo a un actor enfermo en un grupo de teatro independiente. Estudió en la Real Academia de Arte Dramático (RESAD). Se dio a conocer en el papel de Pepelu en el programa de Pepe Navarro (Esta noche cruzamos el Mississipi). Más tarde fue uno de los protagonistas de la popular y exitosa serie Manos a la obra, Benito, más conocido como «el introductor del gotelé en este país». Esta serie le reportó mucha fama debido a sus audiencias que en ocasiones superaban los 6 millones de espectadores. Se ha convertido en director y guionista con la película Un Franco, 14 pesetas en la que cuenta la vida de un emigrante español en Suiza basándose en su propia experiencia personal de su niñez.

Filmografía

  • Un Franco, 14 pesetas (2006). En ella trabajó como actor, director y guionista.
  • Sinfín (2005).
  • Torrente 3 (2005).
  • Ninette (2005).
  • El caballero Don Quijote (2002). Realizó el personaje de Sancho Panza.
  • Siempre felices (1991). Dir. Pedro Pinzolas.
  • Dragón-Rapide (1986).
  • El caso Almería (1984).
  • Heart-Attack. Dir. Pedro Luis Láinez.
  • El bolso. Dir. Alfonso Laorga.
  • Malasaña. Dir. Julio Estona.

Televisión

Teatro

  • 1998 — Arte
  • 1992 — Las galas del difunto, de Valle Inclán. Dir. Francisco Muñoz.
  • 1990/91 — Ella, de Jean Genet. Dir. Ángel Facio.
  • 1989 — El castillo de Lindabrindis. Dir. Juan Pastor.
  • 1987 — El público, de Federico García Lorca. Dir. Lluis Pascual.
  • 1986 — La muerte alegre, de Nicolás Evreinov. Dir. Heine Mix Toro.
  • 1986 — Calidoscopios y faros de hoy, de S. Belbel. Dir. J. J. Granda.
  • 1983 — Pablo Iglesias, de Lauro Olmo. Dir. Luis Balaguer.
  • 1983 — Los cuernos de D. Friolera, de Valle-Inclán. Dir. J. J. Granda.
  • 1983 — Sueño de libertad, Compañía Le Miroir Magic de Bruselas.
  • 1982 — El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla. Dir. Rafael P. Sierra.
  • 1982 — Arlequín, servidor de dos amos, de Goldoni. Dir. Angel Gutiérrez.
  • 1982 — Polinka, de Antón Chéjov. Dir. Ángel Gutiérrez.
  • 1982 — Justo antes de la guerra con los esquimales, de J. D. Salinger.
  • 1979 — Prometeo (previsor) mal te sienta ese nombre.
  • Tirant lo Blanc, Companyia de Teatre de Alacant.

Premios

Francisco Franco

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para otros personajes con este mismo nombre, véase Francisco Franco (desambiguación).
Francisco Franco Bahamonde
Archivo:Franco0001.PNG
Francisco Franco con la Cruz Laureada de San Fernando, en 1969.

Jefe del Estado de España
1 de octubre de 1936[1]  – 20 de noviembre de 1975
Precedido porMiguel Cabanellas Ferrer (bando nacional)
José Miaja Menant (bando republicano)
Sucedido porAlejandro Rodríguez de Valcárcel (Pte. Consejo de Regencia) da paso a
Juan Carlos I (Rey de España)
30 de enero de 1938 – 8 de junio de 1973
Vicepresidente  Francisco Gómez-Jordana Sousa (1938-1939)
Agustín Muñoz Grandes (1962-1967)
Luis Carrero Blanco (1967-1973)
Precedido porFrancisco Gómez-Jordana Sousa (bando nacional)
Juan Negrín López (bando republicano)
Sucedido porLuis Carrero Blanco
Datos personales
Nacimiento4 de diciembre de 1892
Ferrol (La Coruña), España
Fallecimiento20 de noviembre de 1975 (82 años)
Madrid, España
PartidoFET y de las JONS
CónyugeCarmen Polo
HijosCarmen Franco
ProfesiónMilitar
Alma máterAcademia de Infantería de Toledo
ReligiónCatólica
ResidenciaPalacio Real de El Pardo (oficial)
Pazo de Meirás, Sada (privada)

Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, La Coruña, 4 de diciembre de 1892Madrid, 20 de noviembre de 1975), conocido como Francisco Franco o simplemente Franco, fue un militar dictador español, golpista integrante del pronunciamiento militar de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española.

Fue investido como Jefe Supremo del bando sublevado el 1 de octubre de 1936, ejerciendo como Jefe de Estado de España desde el término del conflicto, hasta su fallecimiento en 1975. Líder del partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS, fue inspirador del movimiento ideológico totalitario en sus inicios, dictatorial después, conocido como franquismo. Aglutinó en torno al culto a su persona, a diferentes tendencias del conservadurismo, del nacionalismo y del catolicismo opuestas a la izquierda política y al desarrollo de formas democráticas de gobierno.

El principio de la carrera militar de Franco quedó marcado por la Guerra del Rif en Marruecos, alcanzando la graduación de general en 1926. Durante la Segunda República Española, tras dirigir la Academia Militar de Zaragoza, le fue encomendada en otoño de 1934 la dirección de las operaciones militares para sofocar y reprimir el movimiento obrero armado que había declarado la revolución social en Asturias en 1934. Tras el triunfo del Frente Popular, descubierto el intento de golpe de Estado de varios generales, y existiendo sólo sospechas sobre sus integrantes, el Gobierno alejó de los centros de poder a los generales más proclives a la sedición, destinando a Franco a las Islas Canarias.[2]

En julio de 1936, tras muchas indecisiones, se une al golpe de Estado liderado por el general Sanjurjo y el general Mola contra el gobierno de la Segunda República Española poniéndose al frente del ejército de África. El golpe fracasó y dio lugar a una guerra civil. Tras la muerte de Sanjurjo en accidente aéreo pocos días después del golpe, ayudado por el prestigio que cosechó con el rápido avance de sus tropas y la liberación del Alcázar de Toledo, Franco ve el camino libre para convertirse en líder indiscutible de los sublevados. Siendo designado por los sublevados como su Jefe de Gobierno el 28 de septiembre de 1936, se autoproclama Jefe de Estado.

Después de la victoria en la Guerra Civil del bando sublevado continuó una durísima represión ya iniciada desde principios de la guerra.[3] Durante la Segunda Guerra Mundial, Franco mantuvo una política oficial de neutralidad para pasar a la de no beligerancia a instancias de Mussolini; no obstante, colaboró encubiertamente con el Eje de diversas formas, principalmente permitiendo la escala y el aprovisionamiento de aviones y submarinos en territorio español, y enviando tropas –supuestamente autoorganizadas al margen del gobierno– para combatir junto a los alemanes en la campaña contra la Unión Soviética, la denominada División Azul, así como la mucho menos conocida Escuadrilla Azul. Con anterioridad, Franco y Hitler se habían reunido en Hendaya el 23 de octubre de 1940.

Tras la caída de Alemania e Italia, el régimen franquista sufrió la reprobación de las Naciones Unidas por su demostrada colaboración con el Eje, impidiendo la entrada de España en el recién creado organismo y recomendando la retirada de embajadores. Franco desestimó las críticas internacionales considerando que eran obra de la conspiración masónica.[4] España sufrió un relativo aislamiento internacional roto principalmente por la Argentina de Perón y Portugal (el régimen de Salazar). En 1945, Franco retira las banderas y símbolos nazis y fascistas de los diferentes organismos, apartando del gobierno a los más significados defensores del Eje.[5] En los siguientes años su iniciado régimen totalitario se fue desplazando hacia otras posiciones dictatoriales.

Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos, interesados en incluir a España en su línea defensiva, maniobraron para procurar la entrada de España en la OTAN. La oposición de otros países, especialmente Gran Bretaña, obligó a EE. UU. a reconducir su inciativa y firmar un tratado bilateral que incluyó la instalación de bases militares estadounidenses en territorio español. La firma del tratado supuso un triunfo para Franco ya que con él se iniciaba claramente el desbloqueo internacional. El presidente Eisenhower y, posteriormente, Richard Nixon viajaron a España explicitando así su apoyo a Franco.

Franco intentó instaurar un sistema económico autárquico. El rechazo de las ofertas de crédito británica y estadounidense provocó la escasez de alimentos y materias primas que, sumado a la corrupción y a la generalización del mercado negro, mantuvieron a España en la penuria hasta bien entrados los años cincuenta.[6] Después de 1959, con la entrada en el gobierno de los "tecnócratas" y el abandono de las políticas autárquicas, la economía experimentó una profunda transformación, desarrollándose planes de "estabilización y desarrollo" atendiendo a las recomendaciones internacionales que condujeron a la recuperación económica.[6]

En su última etapa se inició un retroceso en las relaciones internacionales que exigían una apertura a posiciones democráticas. La solicitud española de entrada en la CEE fue rechazada y su posible entrada se vincula a reformas democráticas, el proceso de Burgos supuso el descrédito internacional del Régimen. En el interior, los trabajadores agrupados, principalmente en torno a Comisiones Obreras, se mostraban especialmente activos contra el Régimen; la oposición democrática presentaba un frente común al que se sumaron sectores de la economía que consideraron al Régimen como un lastre y sectores de la Iglesia apoyan las reivindicaciones de los trabajadores y a la oposición.[7] ETA y otras organizaciones terroristas también se convirtieron en un problema creciente.[8]

El 14 de octubre de 1975 comienza su último deterioro físico, el 25 de octubre se le administra la extremaunción y, desde entonces, es mantenido vivo por su entorno intentado una solución sucesoria acorde con sus intereses.[9] Franco muere, finalmente, el 20 de noviembre.

Tras su muerte, los mecanismos sucesorios funcionaron y Juan Carlos "aceptando los términos de la legislación franquista" fue investido rey,[10] siendo aceptado con escepticismo tanto por los adeptos al Régimen como por la oposición democrática. Posteriormente, Juan Carlos desempeñaría "un papel central en el complejo proceso de desmantelamiento del régimen franquista y en la creación de la legalidad democrática".[10]

Contenido

Infancia y formación militar

Francisco Franco (de pie) con su hermano Nicolás.

Francisco Franco nació a las doce y media de la madrugada del 4 de diciembre de 1892 en el número 108 de la calle Frutos Saavedra de Ferrol (actualmente, calle María, situada en el casco histórico de la ciudad), en la provincia de La Coruña.[11] El 17 de diciembre fue bautizado como Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo: Francisco por su abuelo paterno, Hermenegildo por su abuela materna y su madrina, Paulino por su padrino y Teódulo por el santo del día.[12] Su padre, Nicolás Franco y Salgado-Araújo, (1855 - 1942, 87 años) fue capitán de la Armada, y su madre, María del Pilar Baamonde y Pardo de Andrade (1865 - 1934, 69 años),[13] provenía de una familia que también tenía una tradición de servicio en la Marina, que continuaría el hijo mayor del matrimonio, Nicolás, oficial de marina y diplomático. El otro hijo, Ramón, fue un pionero aviador que fue odiado por muchos de los seguidores de Francisco Franco. La madre de Franco era, a través del séptimo Conde de Lemos y su esposa, la tercera Condesa de Villalva, descendiente de la realeza portuguesa por dos ramas: de una hermana del rey Manuel I de Portugal, y de otros reyes portugueses.[cita requerida]

Franco iba a seguir a su padre en la Armada, pero la admisión a la Academia Naval fue cerrada desde 1906 a 1913. Para disgusto de su padre, Franco decidió incorporarse al Ejército de Tierra. En 1907, ingresó a la Academia de Infantería de Toledo,[14] en la que obtuvo el despacho de alférez en 1910.

Carrera militar

Fue ascendido a teniente. Dos años más tarde, fue destinado a Marruecos. Los esfuerzos españoles por ocupar físicamente su nuevo protectorado en África provocó la prolongada Guerra del Rif (1909–1927) con los marroquíes. Las tácticas usadas dieron lugar a grandes pérdidas entre los oficiales del Ejército Español, pero también le dieron la oportunidad de ascender por sus méritos. Se decía que en la guerra los oficiales recibirían «un ataúd o una faja de general».

En el desastre político-militar que fueron las guerras de Marruecos, se había establecido una práctica nefasta, contra toda lógica militar sensata. Los ascensos y medallas solían concederse para recompensar un mal entendido heroísmo, que se medía en función del número de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las pérdidas de vidas humanas, sacrificadas en ataques a pecho descubierto. Este sistema de valoración de méritos propició, ascensos y recompensas a los oficiales de infantería y caballería supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como artilleros y médicos, o los destinados en servicios de intendencia, sin cuyo concurso la guerra no podía llevarse a cabo con éxito. En este contexto, Franco se ganó pronto la reputación de ser un buen oficial. Se incorporó a la recién formada Fuerzas Regulares Indígenas, unidad colonial española que actuaban como fuerzas de choque.

En 1916, a la edad de 23 años fue ascendido a capitán, fue gravemente herido en una escaramuza en El Biutz. Su supervivencia le mereció la fama de «hombre de baraka» (buena suerte) a los ojos de las tropas nativas. También se le propuso, sin éxito, para la más alta recompensa militar al valor del Ejército Español, la codiciada Cruz Laureada de San Fernando. En lugar de ello, fue ascendido a comandante, convirtiéndose en uno de los más jóvenes oficiales en alcanzar dicho empleo del Ejército Español.

Desde 1917 hasta 1920, dejó Marruecos y fue asignado a la Península. Aquél año, el teniente coronel José Millán Astray, un histriónico pero carismático oficial, fundó la "Legión Extranjera", unidad similar a la Legión Extranjera Francesa. Franco se convirtió el segundo en el mando en la Legión, y regresó a África.

El 24 de julio de 1921, el mal comandado y exhausto Ejército Español sufrió una aplastante derrota en Annual a manos de las tribus rifeñas, encabezadas por los hermanos de Abd el Krim. La Legión simbólicamente, si no materialmente, salvó a los enclaves españoles de Melilla después de una agotadora jornada de tres marchas forzadas dirigidas por Franco. En 1923, fue nombrado comandante de la Legión.

Ese mismo año, el 16 de octubre, se casó con Carmen Polo en la iglesia de San Juan; con quien tuvo una hija, María del Carmen (nacida en 1926). Como un acto especial de honor, su padrino en la boda fue el Rey Alfonso XIII representado por el general Antonio Olsada,[15] un hecho que le marcaría durante la República Española, como oficial monárquico.

Ascendido a coronel, Franco dirigió la primera oleada de tropas de tierra en el desembarco de Alhucemas, en 1925. Este desembarco en el corazón de la tribu de Abd el Krim, junto con la invasión francesa del sur de Marruecos, significó el comienzo del fin de la corta República del Rif.

Según la propaganda franquista, Franco fue el general más joven de Europa en 1926; aunque se obviaba la existencia de otros más jóvenes como Mijaíl Tujachevski, por lo que algunos autores discuten esta afirmación.[16]

En 1928, Franco fue nombrado director de la recién creada Academia Militar Mixta en Zaragoza, nueva institución para la formación de la oficialidad (cadetes) del ejército, en sustitución de la antiguas instituciones separadas para jóvenes aspirantes a convertirse en oficiales de infantería, caballería, artillería, y otras armas y cuerpos del ejército.

Durante la Segunda República Española

Tras la promulgación de la II República, Franco estuvo tentado de intervenir en Madrid con los cadetes en defensa de Alfonso XIII, pero comunicándole su intención al general Millán Astray, éste le hizo partícipe de una confidencia del general Sanjurjo, según la cual, no se contaba con los apoyos suficientes; principalmente, no se contaba con la Guardia Civil. Esto le hizo desistir. Al día siguiente, el día 15 de abril, Franco dictaba una orden a los cadetes: "Si en todos los momentos han reinado en este centro la disciplina y el exacto cumplimiento en el servicio, son aún más necesarios hoy, en que el Ejército necesita, sereno y unido, sacrificar todo pensamiento e ideología al bien de la nación y a la tranquilidad de la Patria".[17] Franco desde esos primeros momentos se mostró reticente a la República; y en julio, pasados tres meses, cuando Manuel Azaña (entonces Ministro de Defensa), dentro de sus acciones que conducían a reducir los gastos del Ejército,[18] cierra la Academia Militar de Zaragoza, en un encendido discurso de clausura se posiciona abiertamente contra ella. Azaña incluyó una nota desfavorable en su hoja de servicios; y cerrada la academia, Franco se encontró en situación de disponible forzoso durante los siguientes ocho meses, hasta que en febrero de 1932 se le destinó a La Coruña como jefe de aquella brigada de Infantería.

En julio de 1932, cuatro semanas antes de la Sanjurjada, Sanjurjo se entrevistó en secreto con Franco para pedirle su apoyo en el pronunciamiento. Franco no se lo dio, pero fue tan ambiguo, que Sanjurjo pudo llegar a pensar que dado el golpe, podría contar con él.[19] La entrevista fue en Madrid, de regreso a La Coruña, Franco pidió un permiso para ausentarse de su puesto durante unos días y acompañar a su esposa y a su hija en un viaje por las Rías Bajas coincidiendo con las fechas previstas para el pronunciamiento. El permiso le fue denegado al tener que ausentarse el general de División de la plaza. En el momento del pronunciamiento, Franco se encontraba en La Coruña asumiendo, en funciones, el mando de la plaza no uniéndose a los sublevados. Fracasado del golpe, Sanjurjo fue enviado a consejo militar y solicitando a Franco que lo defendiera, éste se negó.[20]

En febrero de 1933, tras quejarse Franco de haber perdido puestos en el escalafón, Azaña lo destinó a las islas Baleares. Este destino significaba un ascenso, era un destino que normalmente habría correspondido a un general de División y bien podría formar parte de los esfuerzos de Azaña por atraer a Franco a la órbita republicana, recompensándole por su pasividad durante la Sanjurjada:[21]

He recibido en el ministerio al general Vera, que manda la 8ª división. Me dice que el general Franco está muy enojado por la revisión de ascensos. De hacer el número uno de los generales de brigada, ha pasado a ser el veinticuatro. Es lo menos que ha podido ocurrirle. Yo creí durante algún tiempo que aún descendería más. Se propone elevar una instancia suplicando que se revise su caso. Voy a enviarlo a mandar Baleares, donde estará más alejado de tentaciones.
Diario de Manuel Azaña, 8 de febrero de 1933.[22]

El 19 de noviembre y 3 de diciembre de 1933 se celebraron elecciones generales que dieron la victoria a la formación de derechas CEDA de Gil-Robles. El nuevo Gobierno, a finales de marzo de 1934, ascendió a Franco a general de División, alcanzando así el techo de su carrera militar, ya que la República había suprimido el empleo de teniente general.

Revolución de Asturias

Artículo principal: Revolución de Asturias de 1934

El triunfo de la derecha en las elecciones de 1933 propició que la coalición Radicales-CEDA emprendiera la anulación de las reformas que tímidamente se habían iniciado.[23] Paralelamente, en la formación socialista los moderados fueron desplazados por los miembros más radicales. Besteiro se vio marginado y Largo Caballero e Indalecio Prieto adquirieron todo el protagonismo.[24] Los historiadores han denominado a este periodo hasta finales de 1935 "el bienio negro", para señalar que fueron años reaccionarios y marcados por el fascismo.[25] El agravamiento de la crisis económica, el retroceso de las reformas y las radicales proclamas de los líderes de la izquierda crearon un ambiente de sublevación popular. En las zonas donde los anarquistas eran mayoría se sucedieron las huelgas y los enfrentamientos de trabajadores con las fuerzas de Orden Público. En Zaragoza, un conato de insurrección, en el que se levantaron barricadas y se ocuparon edificios públicos, fue sofocado con la intervención del Ejército.

El 26 de septiembre de 1934 se anunció la formación de un nuevo gobierno presidido también por Lerroux al que se incorporaron tres miembros de la CEDA. La actitud revanchista del anterior gobierno Lerroux y la identificación de la CEDA con posiciones fascistas[26] [27] provocó la reacción de la izquierda. La UGT, los comunistas y los nacionalistas catalanes convocaron una insurrección que se materializó en diversas zonas del país como Cataluña, el País Vasco y, principalmente Asturias, donde se unió la CNT. Si en otros lugares fue sofocada con relativa facilidad, no ocurrió así en Asturias. Los mineros asaltaron la fábrica de armas de Trubia, ocuparon los edificios públicos (a excepción de la guarnición de Oviedo y la Comandancia de la Guardia Civil de Sama) y detuvieron la columna del general Milán de Bosch que acudió desde León. Se cometieron asesinatos, principalmente de sacerdotes y guardias civiles, se quemaron iglesias y se saquearon edificios oficiales.

Franco se había convertido en el general más valorado por los sectores de la derecha, el haber estado alejado del anterior gobierno de izquierdas, permitió que no se le identificase como adicto a la República, y, tras la formación del gobierno Lerroux, se vio privilegiado por su ministro del Ejército Diego Hidalgo (quien lo propuso para el ascenso de general de División). En septiembre se encontraba, invitado por Hidalgo, en las maniobras que se realizaron en la provincia de León. Cuando el 4 de octubre estalló la insurrección, Hidalgo requirió a Franco para que, como asesor y desde Madrid, coordinase las operaciones.[28] Se hizo venir a la Legión y a los Regulares de África, una fuerza de 18.000 soldados que, al mando del coronel Yagüe, se integraron con otras unidades traídas de León, Galicia y Santander bajo el mando supremo del general López Ochoa. Las fuerzas traídas de África y dirigidas por Yagüe se distinguieron por su especial crueldad. La represión fue despiadada, y las tropas extranjeras, con el beneplácito de sus jefes, se dedicaron al pillaje, con una brutalidad que dejó atónitos a los mineros sublevados.[29]

La insurrección y su posterior represión provocaron más de 1.500 muertes,[24] abriendo una brecha entre la derecha y la izquierda que no lograría superarse. Los muertos de uno y otro lado alimentaron el odio y el rencor en ambos bandos.

El 15 de febrero de 1935 el Gobierno le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar y le nombró Jefe de las tropas de Marruecos. Sólo tres meses después de tomar posesión de su cargo en África, tras otra crisis política que propicia una nueva remodelación del Gobierno, y entrando Gil-Robles como ministro de la Guerra, Franco regresa a la península nombrado Jefe del Estado Mayor, cargo de máximo prestigio que desempeñará hasta el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936.

Elecciones Generales de 1936

A finales de 1935 la corrupción del gobierno Lerroux es destapada por el caso straperlo. El Presidente Alcalá Zamora le exige la dimisión, cae el gobierno y deben convocarse nuevas elecciones. Con la caída del gobierno, ante la expectativa de unas elecciones en las que existe la posibilidad de que las gane la izquierda, arrecian los movimientos en contra de la República. La CEDA y sectores del Ejército conspiran para impedir la consulta mediante un golpe de Estado. Franco es requerido desde sectores militares y civiles para que participe en el complot; pero éste, sin rechazarlo, no se une al mismo, manteniendo una posición ambigua. Se conoce el encuentro que tuvo con Primo de Rivera, jefe de la Falange, días antes de las elecciones por las memorias de Serrano Súñer, amigo de ambos:

Fue una entrevista pesada y para mí incómoda. Franco estuvo evasivo, divagatorio y todavía cauteloso. Habló largamente; poco de la situación de España, de la suya y de la disposición del Ejército, y mucho de anécdotas y circunstancias del comandante y el teniente coronel tal,... [...] José Antonio quedó muy decepcionado y apenas cerrada la puerta del piso tras la salida de Franco (habíamos tomado la precaución de que entraran y salieran por separado) se deshizo en sarcasmos hasta el punto de dejarme a mí mismo molesto, pues al fin y al cabo era yo quien los había recibido en mi casa. "Mi padre –comento José Antonio- con todos sus defectos, con su desorientación política era otra cosa. Tenía humanidad, decisión y nobleza. Pero estas gentes..."
Memorias, Serrano Súñer.[30]

En enero de 1936, los rumores de la preparación de un golpe militar y su supuesta participación en el mismo se extendieron hasta llegar a conocimiento del presidente del Consejo Provisional Manuel Portela. Portela envió al director general de Seguridad Vicente Santiago al ministerio de la Guerra para que se entrevistase con Franco; éste, todavía jefe del Estado Mayor, se mostró nuevamente esquivo, manifestándole que no conspiraría hasta que no existiese un "peligro comunista en España".[31]

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 fueron ganadas por el Frente Popular. Tanto Franco como Gil-Robles, de manera coordinada, trabajaron incansablemente para revocar la decisión de las urnas. El 17 de febrero a las tres y cuarto de la madrugada, nada más conocerse los resultados, Gil-Robles se dirigió al ministerio de la Gobernación y, entrevistándose con Portela, intentó convencerle para que suspendiera las garantías constitucionales y decretara la ley marcial.[32] Paralelamente Franco, esa noche, telefoneó al director de la Guardia Civil el general Pozas quien se mostró contrario a la iniciativa. Posteriormente presionó al ministro de la Guerra, el general Nicolás Molero, para que impusiera la ley marcial y obligara a Pozas a sacar a la Guardia Civil a la calle.

A la mañana siguiente se reunió el Gobierno para debatir sobre la implantación de la ley marcial. Resultado de la reunión fue la declaración del estado de alarma durante ocho días y otorgar a Portela la potestad de declarar la ley marcial en el momento que lo estimase oportuno. Franco, aprovechando el conocimiento que tuvo de la potestad otorgada, como Jefe del Estado Mayor, envió órdenes a las diferentes regiones militares. Zaragoza, Valencia, Alicante y Oviedo decretaron el Estado de Guerra, otras capitanías se mostraron indecisas; pero, principalmente, al no sumarse la Guardia Civil a la intentona, ésta se vio frustrada. Ante el fracaso, cuando Franco por fin vio al jefe de gobierno por la tarde, hábilmente jugó a dos bandas. En los términos más corteses, Franco le dijo a Portela que, ante los peligros que constituía un posible gobierno del Frente Popular, le ofrecía su apoyo y el del Ejército si permanecía en el poder.[33]

Tras las elecciones, y superados estos incidentes, Azaña fue nombrado Presidente del Gobierno. Historiadores coinciden en que Azaña no advirtió la magnitud de la conspiración minusvalorándola. Conocía la existencia del complot aunque no conociera los detalles ni exactamente sus participantes, también sabía el ambiente conspirador presente en la derecha y en sectores del Ejército; y entre las escasas medidas que tomó, una fue la de alejar de los centros del poder a aquellos generales que consideraba más proclives al pronunciamiento. El general Goded fue destinado a las islas Baleares y Franco, perdiendo la jefatura del Estado Mayor, fue enviado como comandante general a las islas Canarias.[34] Franco lo consideró como un destierro.

Como hubo que repetir las elecciones en dos circunscripciones, Cuenca y Granada, la CEDA ofreció a Franco un puesto en las listas de Cuenca que le garantizaba salir elegido. Franco ya estuvo tentado de presentarse a diputado en las elecciones del 1933. Sea que le atrajera la actividad política o que quisiera adquirir la inmunidad parlamentaria, Franco aceptó; pero presentándose en esa misma lista José Antonio Primo de Rivera, éste no admitió compartir lista con Franco y lo vetó. Serrano Súñer viajó a Canarias, se supone que con la misión de convencerle para que se retirase; el resultado del viaje fue que Franco renunció a presentarse.[35]

Conspiración

Desde sus comienzos, la República estuvo amenazada por tramas de conspiración. Franco fue requerido para participar en estas conspiraciones mostrándose siempre indeciso y ambiguo. El verano de 1933, el general Sanjurjo, desde la cárcel diría: "Franquito es un cuquito que va a lo suyito". En 1936 no habría cambiado de opinión: "Franco no hará nunca nada porque es un cuco".[36] las memorias de Serrano Súñer revelan la exasperación que produjo en José Antonio Primo de Rivera su indeterminación. Y en junio de 1936 sus compañeros, los generales implicados en la conspiración, se referían a él como "Miss Islas Canarias 1936" para significar sus vacilaciones e indecisión:[37]

La imprecisión, vacilaciones y coqueteos políticos de Franco llegaron a enfurecer de tal manera a Mola y al grupo de conspiradores de Pamplona que éstos acabaron llamándole en privado con el mote de "miss Islas Canarias 1936".
José Mª Iribarren, conversación con Stanley G. Payne en Pamplona el 25/11/1958.[38]

Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 estas tramas conspiratorias convergen y adquieren fuerza. Fracasados los esfuerzos para proclamar la ley marcial que anulase las elecciones, los conspiradores continuaron reuniéndose. El 8 de marzo, un día antes de que partiera con destino a las islas Canarias, Franco asistió a una reunión con otros generales en el domicilio del corredor de bolsa José Delgado, amigo de Gil-Robles. Entre otros, se reunieron Mola, Fanjul, Varela y Orgaz, así como el coronel Valentín Galarza, jefe de la UME (Unión Militar Española). Los reunidos decidieron que el golpe lo comandara Sanjurjo, Franco se limitó a sugerir astutamente que cualquier pronunciamiento debería carecer de etiqueta determinada alguna. No contrajo compromisos firmes.[39] De una u otra forma, se había visto involucrado en la conspiración contra el Frente Popular desde un comienzo, y, sin embargo, se mostraba muy reticente a comprometerse en cualquier propuesta específica de revuelta armada.[40]

Con Franco en Canarias, la sublevación sigue su curso. Mola, designado por Sanjurjo, se encargó de coordinar los preparativos. En abril dio su primera instrucción en la que incluía los métodos que debería seguirse en el momento del golpe: Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos, para estrangular los movimientos de rebeldía o huelga.[41] Los dos próximos meses, Mola los dedicará a preparar el golpe de Estado.

Franco, informado puntualmente de la conspiración, en todo momento se mostró reticente. Según Paul Preston, La idea de no poder dar marcha atrás ni cambiar de opinión debía ser para él poco menos que una de las torturas del infierno. Ante el entusiasmo del general Orgaz, Franco le comentaría: Estás realmente equivocado, va a ser enormemente difícil y muy sangriento. No contamos con todo el ejército, la intervención de la Guardia Civil se considera dudosa y muchos oficiales se pondrán del lado de la autoridad constitucional, algunos porque es más cómodo; otros, a causa de sus convicciones. No se debe olvidar de que el soldado que se rebela contra la autoridad constitucional nunca puede echarse atrás ni rendirse, porque será fusilado sin pensárselo dos veces.[41]

Mola, en un segundo comunicado, el 25 de mayo, concretaba las estrategias para el levantamiento en las diferentes regiones militares. En ese momento, Franco todavía se muestra indeciso. El 30 de mayo un emisario de los conspiradores llegó a Canarias para asegurar su participación y que abandonase "tanta prudencia". El coronel Yagüe le dijo a Serrano Súñer que le desesperaba la mezquina cautela de Franco y su negativa a correr riesgos.[42] Mola también se sintió molesto, consideraba que la participación de Franco, con su prestigio entre la derecha española y en el Ejército, era imprescindible para el éxito del pronunciamiento.

La situación social se agravó en estos meses. El paro se disparó y las dificultades para hacer avanzar las reformas frustraban las expectativas que suscitó el triunfo del Frente Popular. Los enfrentamientos en la calle se multiplicaron. La Falange practica su táctica de acoso e intenta crear un clima de terror. La Falange y los anarquistas practican la "acción directa". Una locura asesina a la que el tiempo otorgará la dimensión de suicida se apodera de los anarquistas y los campesinos pobres.[43] El odio y el temor al adversario se hizo presente lo mismo en la izquierda como en la derecha. La inacción del Gobierno ante la violencia y el catastrofismo de la prensa y los líderes derechistas alimentaron el pánico de las clases media y alta a la amenaza comunista.[44] Y la oligarquía financiera y los terratenientes se retiraban, algunos a Biarritz o París, permaneciendo a la expectativa o sumándose con su financiación a la conspiración.

Los rumores de la conspiración debieron llegar al Gobierno, pero éste, como en el caso de la violencia, no actuó con la suficiente firmeza.[45] El entonces ministro de la Guerra y presidente del Gobierno, Casares Quiroga, quiso decapitar la conspiración de Marruecos desplazando al coronel Yagüe, pero titubeó ante la cerrazón de éste y lo mantuvo en su puesto. También, un intento de descubrir la conspiración se frustró. El general Mola fue señalado como posible conspirador. El 3 de junio se envió a Pamplona decenas de camiones cargados de policías para efectuar un minucioso registro (con la excusa de investigar el tráfico de armas a través de la frontera francesa), pero Mola fue advertido por el coronel Galarza con tiempo suficiente para ocultar cualquier huella de la conspiración.

El 23 de junio Franco envió una carta al presidente del Gobierno Casares Quiroga advirtiéndole del descontento existente en el seno de ejército y brindándose para corregir esa situación. La carta era una obra maestra de ambigüedad. Se insinuaba claramente que si Casares concedía el mando a Franco, podría desbaratar las conspiraciones. En esa etapa, Franco, ciertamente habría preferido lo que él consideraba restaurar el orden, con la sanción legal del gobierno, en vez de arriesgarlo todo en un golpe.[46] Muchas veces se ha sugerido la pregunta sobre cuáles eran las intenciones de Franco. Algunos han querido ver en esta carta una última muestra de lealtad hacia el gobierno legítimo. Otros la han interpretado como una maniobra destinada a cubrirse las espaldas en caso de fracaso.[47] En la carta se instaba al gobierno para que se dejase aconsejar por los generales que, "exentos de pasiones políticas", se preocupaban por las inquietudes y preocupaciones de sus subordinados ante los graves problemas de la Patria. Casares Quiroga no respondería a la carta.[48]

A finales de junio los preparativos del pronunciamiento estaban prácticamente ultimados, únicamente faltaba cerrar el acuerdo con los carlistas y asegurar la participación de Franco. Yagüe y Francisco Herrera (amigo personal de Gil-Robles) recibieron el encargo de convencerle para que se sumarse, y a finales de junio Franco debió llegar a algún compromiso, porque el 1 de julio Herrera llegó a Pamplona para que Mola diese el visto bueno al plan según el cual se alquilaría un avión para que trasladase a Franco desde Canarias a Marruecos.

El 3 de julio Mola dio el visto bueno al plan. El día 4 el financiero Juan March, instalado en Biarritz, entregó un cheque en blanco al marqués de Luca de Tena, propietario del diario ABC, para financiar la operación. El avión se alquiló en Londres, un Dragon Rapide que el día 12 ya se encontraba en Casablanca en espera de concretarse el día del pronunciamiento. Ese mismo día Franco envió un comunicado cifrado a Mola en el que planteó su retirada alegando "geografía poco extensa", lo que significaba que no se unía al plan por considerar que no se contaba con suficientes apoyos. Cuando Mola leyó el mensaje, montó en cólera y furioso tiró el papel al suelo. El general Sanjurjo sentenciaría: «Con Franquito o sin Franquito» el alzamiento va adelante.[49]

El día 13, en Madrid, fue asesinado Calvo Sotelo por miembros de la Guardia de Asalto como represalia por el asesinato de su mando el teniente José del Castillo. La noticia de estos asesinatos provocó la indignación general, sectores de la derecha se mostraron especialmente activos y convocaron a la sublevación militar como único medio de restaurar el orden. Numerosos indecisos se sumaron a la conspiración, los rumores de un inminente golpe de Estado se extendieron y, por la tarde, Indalecio Prieto visitó a Casares en nombre de los socialistas y los comunistas para pedirle que distribuyera armas entre los trabajadores ante la amenaza de pronunciamiento, algo a lo que éste se negó. El día 14 Mola recibe otro mensaje de Franco que le transmite su decisión de unirse a la conspiración. Es evidente que el general Franco no se distinguió por su rebeldía o resolución el 18 de julio de 1936, circunstancia que sus hagiógrafos se han encargado de silenciar debidamente.[50]

A pocas semanas del golpe de Estado, en el momento en que el general Francisco Franco Bahamonde está a punto de convertirse en Franco a secas, hubiese sido decisivo saber si actuaba movido por un sentido del deber o por estrategia. Pero ese general corriente posee un rasgo excepcional: a partir de 1936, hasta su muerte, es y desea ser impenetrable. Nunca, ni en conversaciones privadas ni en entrevistas públicas, revelará cuáles habían sido sus intenciones últimas aquel verano de 1936, y sólo ofrecerá sistemáticamente algunos datos contradictorios.[51]

Golpe de Estado

Con el Dragon Rapide ya en Gando, Gran Canaria, Franco deberá trasladarse allí desde su residencia de Tenerife sin levantar sospechas. A dos días de la fecha del levantamiento, el 16 de julio, el comandante militar de Gran Canaria, el general Amado Balmes, muere de un disparo en el estómago.[52] Su muerte permite que Franco se traslade a Gran Canaria sin levantar sospechas con la excusa de asistir a su entierro. También permite que el general Orgaz, que siempre estuvo implicado en la conspiración, sea el encargado de llevar a cabo el levantamiento en las islas Canarias. Franco, cuando el día 18 parte para Marruecos, le deja órdenes rigurosas que cumpliría ejerciendo una durísima represión en las islas.

El 17 por la mañana Franco ya está en Las Palmas de Gran Canaria con su mujer y su hija, donde asisten al entierro del general Balmes. Esa misma tarde se produjo el levantamiento en África. Rumores de que los conspiradores iban ha ser detenidos hizo que se adelanten un día a la fecha fijada. Franco fue despertado a las 4 de la madrugada del 18 de julio para comunicarle que se habían sublevado con éxito las guarniciones de Ceuta Melilla y Tetuán. Aquella mañana, Franco embarcó a su mujer y a su hija con destino a Francia, y él, a las dos de la tarde subió al Dragon Rapide que le llevaría a Marruecos. Antes, desde la comandancia de Las Palmas envió el siguiente telegrama a las otras comandancias:

GLORIA AL EJÉRCITO DE ÁFRICA. ESPAÑA POR ENCIMA DE TODO. RECIBE EL ENTUSIASTA SALUDO DE ESTAS GUARNICIONES QUE SE UNEN A TI Y A OTROS CAMARADAS DE LA PENÍNSULA EN ESTOS MOMENTOS HISTÓRICOS. FE CIEGA EN NUESTRO TRIUNFO. VIVA ESPAÑA CON HONOR. GENERAL FRANCO.[53]

Después de hacer escala en Agadir y Casablanca, a las 5.00 de la madrugada del día 19, partió para territorio español y, una vez Tetuán, el avión sobrevoló varias veces su aeródromo hasta que Franco reconoció a uno de los oficiales sublevados, entonces comentó: "Podemos aterrizar, he visto al rubito". Eran las 7.30 de la mañana, una vez en tierra, Franco fue recibido con entusiasmo por los sublevados. Recorrió las calles de Tetuán repletas de gente que gritan ¡Viva España! ¡Viva Franco! hasta llegar al Alto Comisionado Español donde redactó un discurso que se emitiría por las radios locales en el que daba por hecho el triunfo del golpe de Estado: "España se ha salvado"; y termina diciendo: "Fe ciega, no dudar nunca, firme energía sin vacilaciones, porque la Patria lo exige. El movimiento es arrollador y ya no hay fuerza humana para contenerlo".[54] La noticia de que Franco asumía la dirección de la insurrección en África supuso que, en la península, oficiales indecisos se sumasen al pronunciamiento.[55]

De los veintiún generales de División se sublevaron sólo cuatro: Franco, Goded, Queipo de Llano, y Cabanellas. En 44 de las 51 guarniciones del Ejército español se produjo algún tipo de rebelión,[56] llevada a cabo, principalmente, por oficiales adscritos a la UME (Unión Militar Española). El Golpe de Estado triunfó de forma casi inmediata en África y en el Norte y Noroeste de la península. Franco se encontró con un ejército sublevado ya triunfante y Mola, con el apoyo de los carlistas, no encontró resistencia en Navarra. Burgos, Salamanca, Zamora, Segovia y Ávila también se sublevaron sin encontrar oposición. Valladolid cayó tras ser arrestado el jefe de la VII región militar, el general Nicolás Molero, por generales rebeldes, y tras aplastar la resistencia de los ferroviarios socialistas. Y en Andalucía: Cádiz cayó al día siguiente del levantamiento con la llegada de fuerzas procedentes de África; y Sevilla, Córdoba, Granada y Huelva se sumarían al bando sublevado una vez aplastada, de modo sangriento, la resistencia obrera.

La clave del éxito o fracaso de la sublevación en las diferentes zonas estuvo marcado por la posición de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. Allí donde estos cuerpos permanecieron al lado de la República la sublevación fracasó y, por el contrario, donde se sumaron a los rebeldes, ésta triunfó.[57]

En las grandes ciudades y principales centros industriales fracasó la sublevación. En Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao los obreros se adelantaron al titubeante gobierno, se apoderaron de las armas y repelieron a los sublevados. Los milicianos de Madrid, una vez sofocada la sublevación en la capital, se dirigieron a Toledo para frustrarla allí. El golpe de Estado había parcialmente fracasado y se inició lo que sería la Guerra Civil Española.

Guerra Civil

Mapa de España a los dos meses de la rebelión militar.
Artículo principal: Guerra Civil Española

Tras el golpe de Estado, la geografía española quedó dividida en dos zonas: la que permaneció fiel a la República y la que cayó en manos de los sublevados. Los aproximadamente 130.000 soldados del ejército con plaza en la península y la Guardia Civil, una fuerza de unos 30.000 hombres, se dividieron casi en partes iguales entre sublevados y fieles a la República. Esta igualdad estaba desequilibrada a favor de los sublevados por el ejército de África, perfectamente pertrechado y único del ejército español curtido en el campo de batalla.[58] [59]

Los generales sublevados, a pesar de que el golpe fracasó en parte, se mostraron optimistas. Generales como Orgaz se habían aventuraron en la creencia de que el golpe triunfaría en cuestión de horas, a lo sumo días. Mola, con el fracaso en Madrid, pensó que la victoria se retrasaría varias semanas, el tiempo que le llevase concluir con éxito una operación de tenaza con las fuerzas del Norte y las tropas de África avanzando sobre la Capital. Franco fue uno de los generales que más se acercó a la realidad, aun así fue en exceso optimista conjeturando que su consolidación no llegaría hasta el mes de septiembre: "En septiembre volveremos a las Canarias, felices y contentos, después de obtener un rápido triunfo sobre el comunismo"[60] La realidad fue que al golpe originó una guerra encarnizada que se prolongaría casi tres años.

El Gobierno, con su indecisión ante la sublevación, se vio superado por las fuerzas populares que inmediatamente se enfrentaron a los sublevados. Está decidida reacción, sorprendiendo a los sublevados, hizo fracasar el golpe en zonas donde éstos contaban con su éxito. Este fue el caso de Barcelona donde fracasó el general Goded, uno de los puntales de la conspiración. El paradójico efecto de la sublevación fue que en las zonas donde fracasó, se inició una revolución social, justo lo que se supone querían evitar los rebeldes al sublevarse.

Manuel Azaña, presidente de la República, cesó a Casares Quiroga y encargó la formación de un nuevo gobierno a Martínez Barrio que intentó formar un gobierno de concentración excluyendo a la CEDA por la derecha y a los comunistas por la izquierda. Barrio creyó que todavía era posible evitar la Guerra Civil y el 19 de julio se puso al habla con el general Mola, éste descartó toda posibilidad de reconciliación: "Ni pactos de Zanjón, ni abrazos de Vergara, ni pensar otra cosa que no sea una victoria aplastante y definitiva".[61] Barrio, el 1 de agosto diría:

Simplemente se trata de sustituir la voluntad general del pueblo entero por la de una clase deseosa de perpetuar sus privilegios. Ni amor a España, ni inquietud por el cuerpo de la Patria, ni temores de desmembramiento, no zozobra por el desarrollo de su economía. Nada de lo que se ha dicho y propagado es el verdadero origen de la revuelta. Se disfrazan con frases sonoras para encubrir la turbia e inconfundible realidad.[62]

El diario ABC de Sevilla, ese mismo agosto, recogía una proclama de Franco: "Este es un movimiento nacional, español y republicano que salvará a España del caos en que se pretendía hundirla. No es el movimiento de defensa de determinadas personas; por el contrario, mira especialmente por el bienestar de las clases obreras y humildes".[63] Los sublevados pronto se auto denominaron "nacionales" y al levantamiento y posterior Guerra Civil los calificarían de "Cruzada": "Está probado hasta la saciedad que nuestra Cruzada fue una lucha clara como la luz entre el cristianismo y el espíritu del mal".[64]

El inicio de la Guerra civil desató los odios encubados durante largo tiempo. En el territorio controlado por la República los revolucionarios se dedicaron al asesinato de todos aquellos que identificaba como enemigos. Los curas y frailes fueron especialmente perseguidos y en las grandes ciudades se generalizaron los paseos. En la zona nacional, al odio se unió la estrategia. Yagüe tras tomar Badajoz, después de desatar una feroz represión que acabó con la vida de miles de personas, comentaría a un periodista: "Naturalmente que los hemos matado, ¿qué suponía usted? ¿iba a llevar a 4.000 prisioneros rojos en mi columna, teniendo que avanzar contra reloj? ¿o iba a dejarlos en retaguardia para que Badajoz fuese roja otra vez?". Desde el primer día se pudo percibir el odio en las proclamas de los sublevados. Queipo de Llano el 18 de julio, el mismo día del levantamiento, diría a través de Radio Sevilla: "Los moros cortarán la cabeza a los comunistas y violarán a sus mujeres. Los canallas que aún pretendan resistir serán abatidos como perros”.[65]

Inmediatamente iniciada la sublevación comenzaron los juicios sumarísimos y los fusilamientos. El General Mola ya había mandado instrucciones días antes de la sublevación: "Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes, que aquel que no esté con nosotros está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros, el movimiento triunfante será inexorable".[66] Los generales Batet en Burgos, Campins en Granada, Romerales en Ceuta, Salcedo, Caridad Pita y el Contralmirante Azarola en Ferrol, Nuñez de Pardo en Zaragoza, así como otros, son fusilados por no sumarse a la sublevación. Y en la zona republicana los generales Goded y Fernández Burriel en Barcelona, Fanjul en Madrid, García Aldave en Alicante, González de Lara en Salamanca, Bosch en Menorca, Patxot en Málaga, también junto a otros, fueron fusilados por sublevarse contra el Estado.[67] Cuando llegó Franco a Tetuán, su primo hermano Ricardo de la Puente Bahamonde, comandante del aeródromo, estaba en espera de que se tomase la decisión de fusilarlo por haber permanecido al lado de la República. Franco, fingiendo estar enfermo, cedió el mando para que otro firmase la orden de ejecución.[68] Mola diría: "Esta es una guerra sin consideraciones. Yo veo en las filas contrarias a mi padre y lo mato".[69]

La Guerra civil fue calificada desde el bando sublevado como una “gran cruzada”, un enfrentamiento entre “la verdadera España” contra la “anti-España”, entre “las fuerzas de la luz” y las “fuerzas de las tinieblas”.[70]

Primeros meses de guerra

Inmediatamente llegó a Tetuán, Franco, entre las primeras medidas que tomó, una fue la de procurar la ayuda internacional. Envió a Bolín en el Dragon Rapide a Lisboa para informar a Sanjurjo y posteriormente viajar a Italia para garantizar su apoyo y negociar la compra de aviones. También envió emisarios con la misma misión a la Alemania de Hitler. Otras medidas fueron: subir el sueldo a la legión para garantizar su fidelidad, la recluta de mercenarios marroquíes y condecorar al visir Sidi Ahmed el Gamnia con la más prestigiosa medalla al valor militar, la Laureada de San Fernando, para procurarse el beneplácito de Marruecos.[71]

El 20 de julio tiene lugar un acontecimiento crucial en la carrera de Franco hacia la jefatura del Estado. En Estoril se estrella, al intentar despegar, el avión que, conducido por el falangista Ansaldo, trasladaba a Sanjurjo a Pamplona. Sanjurjo, el encargado de capitanear el golpe de Estado, muere carbonizado.[72]

Entre tanto, Franco se encuentra con dificultades para el traslado de las tropas a la península. Antes de su llegada a Tetuán, por mar, se había logrado transportar a varios cientos de hombres a Cádiz (tropas que fueron decisivas para la toma de la ciudad) y Algeciras; pero pronto, las tripulaciones se amotinaron y el transporte de tropas se limitó al que permitían pequeñas Falucas marroquíes. Casualmente, el general Kindelán, fundador de la aviación española y participante en la sublevación, se encontraba en Cádiz y propuso a Franco el traslado de tropas por aire. Kindelán organizó un puente aéreo que seguió siendo insuficiente para transportar los más de 30.000 hombres de las tropas africanas.[73]

El 22 de julio, el Marqués de Luca de Tena y el propio Bolín, se entrevistaron con Benito Mussolini en Roma. Pocos días después, el 27 de julio de 1936, llegó a España el primer escuadrón de aviones italianos.[74] La ayuda alemana tampoco tardaría en llegar. El 25 de julio el Führer recibe al grupo enviado por Franco. Las primeras reticencias, al conocer la falta de fondos, se salvaron apelando a la lucha contra el peligro comunista. Al terminar la entrevista, Hitler, bajo el nombre de operación "Fuego Mágico" decidió duplicar la ayuda enviando 20 aviones en lugar de los 10 solicitados. La ayuda se llevó en secreto a través de dos empresas privadas que se crearon para tal fin. Las ayudas de Alemania, como las de Italia, se canalizarían a través de Franco.

Los aviones italianos y alemanes se sumaron al transporte de tropas. No obstante, su capacidad siguió siendo insuficiente. Franco esperó la oportunidad para poder transportar las tropas por mar, tomando la decisión de hacerlo el 5 de agosto cuando se consiguió suficiente cobertura aérea. Ese día, anulando la fuerza aérea italiana la resistencia de la marina republicana, se lograron transportar 8.000 soldados. Al día siguiente a la cobertura aérea italiana se sumó Alemania enviando 6 cazas Heinkel He-51 y 95 pilotos y mecánicos voluntarios de la Luftwaffe. Desde ese día los rebeldes recibieron con regularidad armamento y municiones de Hitler y Mussolini.[75] Los barcos de transporte rebeldes cruzaron el estrecho con regularidad y se intensificó el transporte aéreo. En los tres meses siguientes 868 vuelos transportaron a cerca de 14.000 hombres, 44 piezas de artillería y 500 toneladas de pertrechos, constituyendo una estrategia militar innovadora que contribuyó a aumentar el prestigio de Franco.[76]

El paso del estrecho de las tropas africanas causó el desánimo en la zona republicana donde todavía mantenían el recuerdo de la brutal actuación de estas tropas en octubre de 1934 al sofocar la revolución de Asturias. Este traslado de tropas supuso un difícil reto que Franco solventó brillantemente, posibilitando la consolidación de las posiciones rebeldes en el Sur. A principios de agosto, la situación en el oeste de Andalucía es suficientemente estable y permite organizar una columna de unos 15.000 hombres bajo el mando del entonces teniente coronel Juan Yagüe que el 2 de agosto marcha a través de Extremadura hacia Madrid. En los dos primeros días logra avanzar 80 kilómetros. El terror que rodeaba el avance de los moros y los legionarios fue una de las mejores armas de los nacionales en su camino hacia Madrid.[77]

Con la superioridad aérea local que les proporcionaba la aviación italiana y alemana, tomaron con facilidad pueblos y ciudades en su camino desde Sevilla a Badajoz (El Real de la Jaca, Monasterio, Lerena, Zafra, Los Santos de Maimona, Almendralejo,...). Se practicó un sistemático exterminio de los milicianos de izquierdas y de todo aquel sospechoso de simpatizar con el Frente Popular. En Almendralejo se fusiló a mil prisioneros, incluidas cien mujeres.[78] En apenas una semana avanzaron 200 kilómetros.

El 7 de agosto Franco vuela a Sevilla e instala su cuartel general en el lujoso palacio de la marquesa de Yundari.

El 11 de agosto es tomada Mérida y el 15 de agosto, Badajoz (tras la toma de esta ciudad se produjo lo que se conoce como la masacre de Badajoz en la que las tropas moras asesinaron a varios miles de personas) lográndose unir las tropas rebeldes de las dos zonas controladas, Norte y Sur. Las dificultades que Yagüe encontró para tomar Badajóz hicieron que Italia y Alemania se decidan a incrementar su ayuda a Franco. Mussolini envió un ejército de voluntarios, la Corpo Truppe Volontarie (CTV), de unos 12.000 italianos plenamente motorizado, y Hitler, un escuadrón de profesionales de la Luftwaffe (2JG/88) con alrededor de 24 aviones.

El 26 de agosto Franco traslada su cuartel general al palacio de Los Golfines en Cáceres.

El 3 de septiembre las tropas de Franco toman Talavera. La publicidad de la ferocidad desplegada por las tropas moras en Badajóz provocó que parte de las milicias republicanas y de la población, huyeran de la ciudad antes de presentar batalla. El 20 de septiembre, las columnas llegan a Maqueda, a unos 80 km de Madrid). La decisión de Franco de avanzar por Extremadura en lugar de hacerlo directamente por Córdoba, había sido cuestionada; pero después de avanzar a un ritmo vertiginoso más de 500 kilómetros en dos meses, conquistando las principales ciudades del suroeste, su prestigio nuevamente se vio reforzado.

Con las tropas en Maqueda, casi a las puertas de Madrid, Franco desvía fuerzas hacia Toledo para liberar el Alcázar. Esta controvertida decisión permitió a los republicanos reforzar las defensas de Madrid, pero personalmente le supuso un gran éxito propagandístico. El Alcázar era un foco de resistencia donde en los primeros días de la sublevación se habían refugiado un millar de guardias civiles y falangistas con sus mujeres e hijos. Estaban ofreciendo una resistencia desesperada. Las tropas de Franco los liberaron el 27 de septiembre, convirtiendo esta liberación en una leyenda y afianzando su posición dentro de los líderes rebeldes.[79] [80]

Ascenso al poder

Sanjurjo había sido elegido por unanimidad para capitanear la sublevación. Con su muerte, la sublevación quedó descabezada, y los fracasos de Goded en Barcelona y Fanjul en Madrid dejaron al general Mola sin competidores en la carrera por dirigir el levantamiento.[81] El 23 de julio, Mola creó una Junta de Defensa Nacional integrada por siete miembros y encabezada por Miguel Cabanellas (el general más antiguo) en la que no figuraba Franco. Fue el 3 de agosto cuando Franco es incorporado a la Junta. Para entonces, las primeras unidades de África habían cruzado el estrecho y Franco disfrutaba de unas relaciones privilegiadas con Italia y Alemania.[82] En conversación telefónica, el 11 de agosto, ambos generales valoraron que no era efectivo duplicar los esfuerzos para conseguir la ayuda internacional y Mola cedió a Franco la relación con los que ya eran sus aliados y con ello, el control de los suministros.[83]

A las dificultades que encontró Mola en su avance hacia Madrid (Mola tuvo que distraer tropas para responder al ejército republicano en el norte y su avance se vio frenado en el puerto de Somosierra) se contrapuso el vertiginoso avance de Franco. Si en los primeros momentos del levantamiento Franco no disponía de posibilidades de liderarlo, ya en septiembre (no habían pasado dos meses) se había convertido en el más sólido candidato para encabezarlo. El 15 de agosto Franco tomó una iniciativa que permite suponer que ya contempla esa posibilidad y que probablemente contribuyó a consolidar su posición. Franco, sin consultar con Mola, en un solemne acto público celebrado en Sevilla, adoptó la bandera roja y gualda. Posteriormente, la Junta de Defensa Nacional, forzada por esta iniciativa, confirmó oficialmente la bandera. Sólo dos semanas antes, Mola había rechazado contundentemente a Juan de Borbón, el heredero de la corona, cuando intentó incorporarse al levantamiento. Franco se aseguraba así el apoyo de los monárquicos.

A finales de agosto, Messerchmidt, representante en España de la operación alemana para enviar los suministros a los rebeldes, se entrevistó con Franco. Inmediatamente después envió el siguiente comunicado a Alemania: "Excuso decir que todo debe quedar en las manos de Franco para que pueda haber un dirigente que lo mantenga todo unido". Franco, por entonces disponía de un grupo de militares (Kindelán, Nicolás Franco, Orgaz, Yagüe y Millán Astray) dispuestos a maniobrar para elevarlo a comandante en jefe y jefe de Estado.[84]

El 14 de septiembre se celebró en Burgos una reunión de la Junta en la que no se planteó el tema del mando único. El 17 de septiembre Queipo de Llano y Orgaz fueron incorporados a la Junta como vocales; y el 21 de septiembre, convocada por Franco, se reunió nuevamente la Junta, esta vez en Salamanca. En una reunión tensa, Kindelán insistió reiteradamente, con el apoyo de Orgaz, para que se trataseel tema del mando único. La reunión se había iniciado a las 11 de la mañana, se pospuso al mediodía y al reanudarse a las 4 de la tarde, Kindelán insistió: “Si en el plazo de ocho días no se nombra Generalísimo yo me voy”. Kindelán propuso a Franco y contando incluso con la conformidad de Mola, Franco fue nombrado Jefe de los ejércitos, "Generalísimo". No contó con el apoyo de Cabanellas que propuso una dirección colegiada y recordó las vacilaciones de Franco para unirse al levantamiento hasta el último momento. La reunión terminó con el compromiso de mantener en silencio la decisión hasta que no se publicase en el decreto.[85] [86]

Ese mismo día, Franco, retrasando el avance sobre Madrid, decide desviar sus tropas hacia Toledo, una plaza mucho más asequible que la capital, para liberar el Alcázar.[87] El día 27 el Alcázar es liberado y en Cáceres se celebra una manifestación de exaltación a Franco.[88]

Al día siguiente en Salamanca, el 28 de septiembre, se celebró otra reunión de la Junta de Defensa Nacional. Kindelán llevaba preparado un borrador del decreto por el que se nombraría a Franco Generalísimo de los ejércitos y jefe del Gobierno durante el periodo de guerra. Ante las reticencias del resto de miembros de la Junta a unir el mando militar y el político, Kindelán propuso una pausa para almorzar; y en el transcurso de ésta, presionó junto con Yagüe al resto de miembros del consejo para que apoyasen la propuesta. Reanudada la reunión la propuesta fue aceptada por todos excepto por Cabanellas y con las reticencias de Mola. El consejo quedó con el encargo de redactar el decreto definitivo.[89] El general Cabanellas comentaría a miembros de la Junta:

Ustedes no saben lo que han hecho porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en África como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando; y si, como quieren va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie le sustituya en la guerra, ni después de ella, hasta la muerte.[90]

Si bien la propuesta de Kindelán contemplaba que el nombramiento fuese durante el periodo de guerra, en el decreto no figuró esa limitación.[91] Y habiendo sido nombrado "Jefe del Gobierno", Franco comenzó a referirse a sí mismo como "Jefe del Estado". Al día siguiente, los medios de comunicación franquistas daban la noticia de que había sido investido "jefe de Estado"; y, también ese mismo día, Franco firmó su primera orden como "jefe de Estado".[92]

Desde la batalla de Madrid hasta el final de la Guerra Civil

Una vez autonombrado Jefe del Estado, comenzó el culto a su personalidad. Se inició una campaña de propaganda al estilo fascista,[93] la zona sublevada se inundó de carteles con su efigie, los periódicos debían encabezarse con el eslogan: “Una Patria, un Estado, un Caudillo”. Franco escogió, al igual que Mussolíni escogiera “Duce”, la distinción de “caudillo”. A su paso, en sus discursos y en actos públicos se le aclamaba “¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco!” y se difundió masivamente sus supuestas virtudes: inteligencia, voluntad, justicia, austeridad,... Surgieron sus primeros hagiógrafos calificándolo de “Cruzado de Occidente, Príncipe de los Ejércitos”.[94] A su dechado de virtudes se le sumaban dotes excepcionales: “Mejor estratega del siglo”. Expresiones, citas, ocurrencias y discursos suyos se repitieron insistentemente en todos los medios de comunicación. Desde entonces, una de sus obsesiones fue la de controlar los medios de comunicación.

Franco envió telegramas a Hitler y Rudolf Hess en los que, en tono cordial, les comunicaba su proclamación. Hitler le respondió a través del diplomático alemán Du Moulin-Eckart, quien se entrevistó con Franco el 6 de octubre, ofreciéndole el apoyo de Alemania, pero retrasando el reconocimiento del gobierno rebelde hasta la previsible toma de Madrid. Du Moulin informó en Berlín de la disposición de Franco: “La amabilidad con la que Franco expresaba su veneración por el Führer y Canciller, su simpatía por Alemania y la delicada efusividad de mi recepción, no permitían ni un momento de duda sobre la sinceridad de su actitud hacia nosotros”.[95] El 3 de octubre se trasladó a Salamanca ocupando el palacio Episcopal que le ofreció el obispo Pla y Deniel. Una estancia que supone breve, hasta el definitivo traslado a Madrid. El 7 de octubre diría: “Pronto estaré oyendo misa en Madrid”.[96] En esta época aumentó su fervor religioso, oía misa diariamente a primeras horas de la mañana, había tardes en las que rezaba el rosario junto a su esposa Carmen Polo y, a partir de entonces, siempre dispuso de un confesor personal.[97] [98]

Las dos semanas siguientes a su nombramiento, Franco las dedicó a consolidar su posición de poder, las operaciones militares se retrasaron y hubo que esperar hasta el 18 de octubre para que la ofensiva contra la Capital estuviese perfectamente preparada. El 15 de octubre, habían empezado a llegar al puerto de Cartagena las primeras armas soviéticas: 108 bombarderos y 50 tanques y 20 coches blindados que se embarcaron para Madrid, proporcionando al ejército de la República una breve igualdad de fuerzas. Desde entonces se iniciaría un nuevo tipo de guerra. Hasta entonces las tropas de África habían avanzado enfrentándose a milicianos mal pertrechados y a componentes de un ejército con escasa experiencia militar. Fue un tipo de guerra parecida a las coloniales que tanto estaban acostumbrados Franco, la Legión y los Regulares. Con la llegada del armamento soviético y la presencia del italiano y alemán, se inició una guerra de frentes en la que este armamento adquirió el protagonismo. No parece que Franco supiera adaptarse a esa nueva circunstancia.[99] El 6 de noviembre el ejército franquista estaba frente a Madrid preparado para su asalto final. Ese mismo día el Gobierno de la República había abandonado apresuradamente la Capital, y desde el bando franquista se vaticinaba que en cuestión de horas se presentarían en la Puerta del Sol, centro emblemático de la ciudad.

El 8 de noviembre comenzó la batalla de Madrid. Al ejército franquista dirigido por el general Varela se opuso a un heterogéneo conglomerado de combatientes bajo la dirección del teniente coronel Vicente Rojo Lluch. Aunque el ejército franquista llegó a atravesar el río Manzanares y ocupar varios barrios periféricos, finalmente y en combates cuerpo a cuerpo (principalmente en la Ciudad Universitaria), fue repelido. En días posteriores, al ejército popular se sumarían las brigadas Internacionales y la columna anarquista Durruti. El 23 de noviembre, ante la imposibilidad de tomar la ciudad, Franco decidió posponer el ataque. La resistencia de Madrid permitió que la República contuviera el avance franquista más de dos años, hasta el 1 de abril de 1939, día en el que Franco se alzaría con la victoria.

Consecuencia de esta derrota fue la definitiva internacionalización del conflicto. Ya a finales de octubre, Alemania había enviado al Almirante Canaris y al general Hugo Sperrle a Salamanca para que investigasen el porqué de las dificultades que Franco estaba encontrando en la toma de Madrid. El resultado fue que el ministro de la Guerra alemán instó a Sperrle para que comunicara “enérgicamente” a Franco que sus tácticas de combate, "rutinarias y vacilantes", estaban impidiendo sacar partido a la superioridad aérea y terrestre que mantenía, lo que hacía peligrar las posiciones ganadas.[100] [101] Alemania desde ese momento intensificó su ayuda militar bajo la condición, aceptada por Franco, de que las fuerzas Alemanas estuviese bajo el mando de oficiales alemanes. A principios de noviembre la legión Cóndor ya estaba en España bajo el mando del general Sperrle (una de sus primeras misiones, durante la batalla de Madrid, consistió en el bombardeo masivo de sus barrios populares.[102] También protagonizaría el bombardeo de Guernica), otras fuerzas equipadas con carros de combate, armas motorizadas y bombarderos llegaron a Sevilla y, el 26 de noviembre, desembarcaron en Cádiz unidades compuestas por 6.000 hombres, aviones, artillería y vehículos blindados. Mussolini, que también intensificó su ayuda, igualmente achacó a Franco el fracaso de las últimas operaciones y el 6 de diciembre nombró unilateralmente al general Roatta jefe de todas las fuerzas armadas italianas que actuaban en España y de aquellas que se sumasen en el futuro.[103] El Ejército del Frente Popular, paralelamente, se vería reforzado por la ayuda militar soviética.

Posteriormente, en enero de 1937, Franco se vio obligado a aceptar un Estado Mayor conjunto italogermano y a incluir en su Estado Mayor a diez oficiales italianos y alemanes; así como asumir las estrategias militares que le marcaron, principalmente, los generales italianos.[104] Franco fue aceptando muy a regañadientes todas estas imposiciones. Ante las exigencias del general italiano Faldella, Franco diría:

Al fin y al cabo, se han enviado aquí tropas italianas sin pedir mi autorización. Primero me dijeron que venían compañías de voluntarios para incorporarse a los batallones españoles. Luego me pidieron que formaran por su cuenta batallones independientes y consentí. Después llegaron oficiales de alta graduación y generales para mandarlos, y por fin empezaron a llegar unidades ya constituidas. Ahora usted quiere obligarme a permitir que luchen juntas a las órdenes de del general Roatta, cuando mis planes eran muy diferentes.[105]

La estrategia italiana de lograr una victoria rápida chocó con la de Franco que pretendía un lento avance consolidando perfectamente las posiciones: “En una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática del territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los ejércitos enemigos que deje al país infectado de adversarios”.

A las críticas Alemanas e italianas también se sumaron las de generales que estuvieron muy cerca de él. Kindelán, poco después de terminada la guerra, escribiría a propósito del frente Norte y la toma de Bilbao:

El enemigo fue derrotado pero no perseguido; el éxito no se aprovechó, la retirada no se convirtió en desastre. Esto se debió al hecho de que, aunque la concepción táctica era magistral, como lo fue la ejecución, por otro lado, la concepción estratégica fue mucho más modesta.
Kindelán, Mis cuadernos de guerra.[106]

Unos y otros coincidieron en que Franco, en los momentos cruciales, tomaba las decisiones con lentitud, siendo excesivamente cauteloso; y también, coincidieron en criticar su tendencia a distraer tropas de los objetivos estratégicos importantes. El general Sanjurjo diría de él: “No es que sea un Napoleón”.[107] No obstante, juzgar a Franco por su capacidad para elaborar una estrategia elegante e incisiva es equivocarse del tema. Logró la victoria en la Guerra Civil del modo y en el tiempo en que quiso y prefirió. Aún más, obtuvo de esa victoria lo que más ansiaba: el poder político para rehacer España a su propia imagen, sin impedimentos por parte sus enemigos en la izquierda y de sus rivales en la derecha.[108]

Franco, que diría: “Esto no es una guerra, es una cruzada”, durante el tiempo de guerra se preocupó de afianzar su poder político. Consiguió el apoyo incondicional de la iglesia española y venció las primeras reticencias del Vaticano, hasta conseguir también su apoyo.[109] Alejó al heredero de la corona procurando no incomodar a los monárquicos que lo apoyaban: cuando Juan de Borbón intentó de nuevo incorporase al movimiento, diplomáticamente lo puso con los pies en la frontera, aduciendo que sería mejor para el heredero de la corona no tomar partido en la guerra. Intento crear un partido político franquista al estilo del creado por el dictador Primo de Rivera apoyándose en miembros de la CEDA,[110] pero las reticencias de Falangistas y carlistas, movimientos que habían adquirido una considerable fuerza desde la sublevación, le hicieron desistir y cambiar de estrategia. Descabezada la Falange tras el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, Franco se preocupó de silenciar su muerte hasta que encontró la oportunidad de hacerse con su control. Aprovechando un enfrentamiento entre los líderes de la Falange, en abril de 1937 decretó su fusión con los carlistas, se autoproclamó jefe supremo del partido resultante y prohibió el resto de partidos políticos. Franco ya tenía un ejército y un partido en los que apoyarse para perpetuar su poder una vez terminada la guerra.

La dictadura

Artículo principal: Franquismo
Escudo de España durante el Régimen de Franco.

Concluida la Guerra Civil el 1 de abril de 1939, se produjo el exilio de cerca de 400.000 españoles al extranjero de los cuales se calcula que 200.000 permanecieron en un exilio permanente.

El 19 de mayo de 1939 se celebró el desfile de la victoria. 120.000 soldados desfilaron frente a Franco y se le impuso la más alta condecoración militar española: la Gran Cruz Laureada de San Fernando. La celebración se prolongó el día siguiente con otra ceremonia de carácter religioso celebrada en la iglesia de Santa Bárbara. Franco entró bajo palio (honor reservado al Santísimo Sacramento y a los reyes). Su acto central, en el que deposita la espada de la victoria a los pies del Gran Cristo de Lepanto, traído ex profeso desde Barcelona, parecía recrear una ceremonia guerrera medieval.[111] Ya en 1937 se proclamó su autoridad absoluta y se elevó hasta el punto de no responder sino ante Dios y la Historia.[112] Franco adquirió más poder que ningún otro gobernante en España.[113] [114] Poder que fue ampliando mediante sucesivos decretos. Franco mantuvo siempre al gobierno subordinado a sus decisiones. Leyes, decretos, y en general todas las acciones de gobierno y legislativas, fueron fruto de sus decisiones personales.[115]

Instauró un régimen autárquico que pasó desde el totalitarismo de carácter fascista a la dictadura autoritaria. La ausencia de un ideario definido le permitió transitar de unas fórmulas dictatoriales a otras, rozando el fascismo en los cuarenta y a las dictaduras desarrollistas en los sesenta.[116] La característica principal de su régimen fue el enorme peso del ejército en las funciones políticas.[117] También se apoyó en diferentes estamentos que se dio en llamar “familias”: los militares, la Iglesia, la Falange tradicionalista como partido único y sectores monárquicos y conservadores. Grupos con diferentes intereses y en casos contrapuestos que Franco supo manejar apoyándose unas veces en unos, otras veces en otros, según sus intereses del momento.

La ideología del franquismo se ha definido como nacional catolicismo destacando su nacionalismo centralista y la influencia de la Iglesia en la política y demás ámbitos de la sociedad. Aunque política e ideológicamente Franco se define sobre todo por rasgos negativos: antiliberalismo, antimasónico, antimarxista, etc.[118] En su rudimentaria ideología destacaba una mentalidad cuartelaria que trasladó a los diferentes ámbitos de la sociedad española.[119] Desde su posición de poder absoluto intentó controlar todas las esferas de la vida española. Mediante la censura, la propaganda y la educación se puso en marcha una de las hagiografías más alucinantes que ha conocido la historia contemporánea. Un hombre corriente, aunque habilísimo y tenaz para aprovechar con el mayor rendimiento sus circunstancias particulares fue revestido de unos loores completamente desorbitados y, sin embargo, para muchos de sus seguidores ha sido no ya un gobernante excepcional sino el más grande de los últimos siglos:[120] [121]

Todos los españoles tenemos que meditar sobre este discurso. Hay en él tanta profundidad de ideas. Tantas y tan admirables anticipaciones propias de un espíritu ungido por Dios para conseguir la grandeza de un pueblo, tantas perspectivas luminosas abiertas a nuestro futuro, que lo juzgamos de una inmensa trascendencia para España.[...] Franco, que ganó la guerra con la espada, nos gana la paz con su certera visión de estadista y su esfuerzo permanente lleno de amor sin límites por la Patria querida.
ABC, Madrid, 2 de enero de 1940.[122]

En 1939 con la ley de Responsabilidades Políticas se empezó a purgar a los trabajadores de la cultura, especialmente a los periodistas. Todos los directores de los periódicos y revistas fueron nombrados por en Estado y tenían que ser falangistas.[123] Franco llegó a identificar el destino de España con el suyo propio, a juicio del general Kindelán, el que más obrara para su nombramiento como jefe del Estado, Franco estaba “atacado por el mal de altura”.[124] [125]

Represión

Para poder ser benevolentes con Franco hay que compararlo con Stalin o Hitler: “La represión franquista, que fue brutal, no se puede comparar con las represiones estalinistas”,[126] tampoco fue tan brutal como la de Hitler. Cualquier otra comparación sirve para descubrir la desmedida represión que ejerció finalizada la guerra. Las 50.000 ejecuciones del franquismo no admiten comparación con los centenares de ejecuciones que se produjeron tras la Segunda Guerra Mundial en Francia, Alemania o Italia.[127] En las cárceles de Franco en la posguerra llegaron a hacinarse más de 270.000 personas en condiciones infrahumanas, y a las ejecuciones habría que sumar las muertes de aquellos que fallecieron en las cárceles por causa de estas condiciones. «Los avances en la comprensión de la represión como un fenómeno de más amplio alcance que las ejecuciones y los asesinatos van haciendo cada vez más inteligible la nueva realidad social que se fue configurando en torno al régimen».[128]

Se mataba para eliminar a los peligrosos o potencialmente peligrosos, pero también se mataba pensando en los que sobrevivían. La población se constituye en carne de laboratorio para un proyecto totalitario de doctrina militarista, fascista y clerical. Hombres y mujeres serán sometidos a un proceso de trituración de la personalidad con el objeto de hacer posible su posterior reeducación en la doctrina victoriosa.
Mirta Nuñez Díaz-Balart.[129]

La represión se ejerció en muchos ámbitos, no sólo fueron las ejecuciones y largas condenas de cárcel, se creó una sociedad donde los vencidos estaban excluidos de la vida política, cultural, intelectual y social.[123] También hay que añadir la represión económica durante la primera etapa del régimen en virtud del favoritismo con que actuaba el Estado en favor de los vencedores o penando a los vencidos. En ese sentido puede decirse que este terreno hubo, por así decirlo, un botín de guerra.[116] la corrupción y el amiguismo vinieron a empeorar las condiciones de vida de la posguerra[130] y la desnutrición y las enfermedades provocaron al menos 200.000 muertes por encima de la tasa de mortalidad anterior a la guerra.[131]

Segunda Guerra Mundial. La etapa Fascista

Franco junto a Heinrich Himmler en 1940.

La primera etapa de la dictadura franquista se caracterizó por su acercamiento al fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán y las personales aspiraciones imperialistas de Franco:[132] [133] [134]

Hemos hecho un alto en la batalla, pero solamente un alto en la batalla. No hemos acabado nuestra empresa. No se ha derramado sangre de nuestros hermanos para volver a los tiempos blanduchos que nos trajeron los tristes días de Cuba y Filipinas. No queremos volver al siglo XIX. Hemos derramado la sangre de nuestros muertos para hacer una nación y forjar un imperio.
Franco en el 4º aniversario del alzamiento, 17 de julio de 1940.[135]

El 27 de marzo de 1939 Franco había firmado el acuerdo Anti-Komintern junto a Hitler y Mussolini y el 31 de marzo el tratado de amistad hispanoalemana. El 8 de mayo Franco sacó a España de la Sociedad de Naciones y ese verano programó dos visitas, una a Mussolini en Italia y otra a Hitler en Berlín, visitas que se pospusieron por el estallido de la Guerra. Expresó sus deseos de sumarse al Eje, pero planteó que España necesitaba tiempo para recuperarse militar y económicamente, y remodeló su gobierno incorporando a él falangistas y simpatizantes del Eje. Hitler diría que junto a Mussolini, Franco era el único aliado seguro. Declarada la guerra, Franco lamentó que se hubiese declarado demasiado pronto y adoptó una posición de neutralidad ante la invasión de Polonia, haciendo un llamamiento a la neutralidad a las grandes potencias. Era evidente que sus llamamientos a la paz trataban de ayudar al Eje, y hace más difícil a las demás potencias la intervención en defensa de Polonia.[136] Posteriormente, cuando en junio de 1940 Italia entra en guerra al lado de Alemania, a instancias de Mussolini, Franco cambia su declaración de neutralidad por la de no-beligerancia.[137] Con motivo da la caída de Francia, Franco felicitó a Hitler:

Querido Führer: En el momento en que los ejércitos alemanes bajo su dirección están conduciendo la mayor batalla de la historia a un final victorioso, me gustaría expresarle mi admiración y entusiasmo y el de mi pueblo, que observa con profunda emoción el glorioso curso de la lucha que ellos consideran propia. [...] No necesito asegurarle lo grande que es mi deseo de no permanecer al margen de sus cuitas y lo grande que es para mi satisfacción al presentarle en toda ocasión servicios que usted estima como valiosos.
Carta de Franco enviada Hitler el 3 de junio con motivo de la caída de Francia.[138]

En un principio Hitler desestimo el ofrecimiento de Franco, pero las dificultades que encontró en su guerra contra Inglaterra le hicieron pensar en la conveniencia de que España se incorporara al conflicto. El 8 de agosto, Berlín elaboró un informe sobre los costes y beneficios de la entrada de España en la guerra. España, sin la ayuda de Alemania difícilmente soportaría el esfuerzo bélico. Con esta previsión, la ventaja se centraba en la supresión de las exportaciones españolas de minerales a Inglaterra, el acceso de Alemania a minas de Hierro y cobre de propiedad inglesa en España y el control del estrecho de Gibraltar. Los inconvenientes serían: una previsible ocupación inglesa de las islas Canarias y Baleares, la ampliación de Gibraltar, la posible conexión de las fuerzas británicas con las francesas en Marruecos y la necesidad de abastecer a España de productos de primera necesidad y combustible (ya que España se abastecía en terceros países de estas materias); también, la necesidad de rearmarla, añadiendo las dificultades que las carreteras estrechas y el diferente ancho de vía supondrían para el transporte de material bélico.[139] Un segundo estudio pormenorizado de la ayuda que España necesitaría para entrar en la guerra desanimó a los alemanes. Ese verano existieron numerosos contactos entre España y Alemania. El entusiasmo que mostró Franco ante la entrada de España en la guerra, que con el posterior reparto de África colmaría sus ambiciones imperialistas, contrastó con el escepticismo mostrado por Alemania.[140]

El 23 de octubre de 1940, Franco acudió al histórico encuentro con Hitler en Hendaya con la esperanza de obtener una adecuada recompensa a sus reiteradas ofertas de unirse al Eje. Posteriormente sus propagandistas afirmarían que Franco contuvo brillantemente a las hordas nazis en Hendaya manteniendo a raya a un Hitler amenazador. De hecho, el examen del encuentro no indica una presión desmesurada por parte de Hitler a favor de la beligerancia española. Serrano Súñer, comentaría que, ante las expectativas de poder anexionarse Marruecos, Franco estaba como “un niño ilusionado, encariñado con lo que había sido su deseo de siempre: el mundo en el que se había formado como gran jefe militar”.[141] El encuentro se prolongó durante varias horas. Las exigencias coloniales de Franco, que chocaban con otros intereses de Hitler, no fueron atendidas por éste; y Hitler no consiguió flexibilidad por parte de Franco en sus pretensiones. Ambos comentarían la reunión en tono despectivo. Hitler diría que “con estos tipos no hay nada que hacer” y que preferiría que le sacasen tres o cuatro muelas antes que volver a conversar con Franco. Por su parte, Franco comentaría a Serrano Suñer que: “Es intolerable esta gente; quieren que entremos en guerra a cambio de nada”.[142]

Todavía, en el verano de 1941 Franco confiaba plenamente en la victoria del Eje:

Yo quisiera llevar a todos los rincones de España la inquietud de estos momentos, en que con la suerte de Europa se debate la de nuestra nación, y no porque tenga dudas de los resultados de la contienda. La suerte está echada. En nuestros campos se dieron y ganaron las primeras batallas.[...] Se ha planteado mal la guerra y los aliados la han perdido.
Discurso ante el Consejo Nacional de FET, 17 de junio de 1941.[143]

Con el fin de la guerra y la derrota de Alemania e Italia se desvanecieron las aspiraciones imperialistas de Franco y su intento fascista. Si bien el naciente régimen político franquista asumió plenamente la decisión de crear ex novo un estado totalitario alternativo al liberal-democrático, al igual que sus aliados naturales: el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán, no pudo consumar su sueño, y la derrota de Hitler y Mussolini primero, el aislamiento internacional y la guerra fría después, le obligaron a renunciar a sus objetivos forzándole a renunciar al “ideal totalitario” en beneficio del “autoritarismo pragmático”.[144]

La España de la posguerra mundial

En el encuentro de Hendaya Franco había adquirido el compromiso de adherirse al Eje, compromiso que dejaba en manos de España la fecha de esa adhesión que nunca se materializaría.[145] Los requerimientos de Hitler para su incorporación nunca fueron atendidos. Alemania pidió la intermediación de Italia. Franco se entrevistó con Mussolini en Bordighera el 12 de febrero de 1941; la entrevista fue muy cordial; Mussolini entendió los argumentos españoles y salió con la certeza de que Franco no podía ni quería ir a la guerra.[146] No obstante, Franco, sin alterar su declaración de no-beligerancia, prestó apoyo a Alemania. Los submarinos alemanes utilizaron los puertos españoles como base para sus reparaciones y abastecimiento, lo que les permitió extender su radio de acción. También, los aviones alemanes utilizaron los aeropuertos españoles con los mismos fines, quedando demostrado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que operaron desde ellos en misiones contra la flota aliada.[147] Y en junio de 1941, tras una beligerante campaña de prensa, se creó la División Azul que lucharía junto a Alemania en el frente soviético hasta 1944.

Con la evolución de la guerra, ante la inminente derrota de Eje, la primera evolución del franquismo fue su "desfascistización". En 1943 la delegación nacional de Propaganda daba instrucciones muy concretas:

Como norma general deberá tenerse en cuenta la siguiente: en ningún caso, bajo ningún pretexto, tanto en artículos de colaboración como en editoriales y comentarios…, se hará referencia a textos, idearios ejemplos extranjeros al referirse a las características y fundamentos políticos de nuestro movimiento. El Estado español se asienta exclusivamente sobre principios, normas políticas y bases filosóficas estrictamente nacionales. No se tolerará en ningún caso la comparación de nuestro Estado con otros que pudieran parecer similares, ni menos aún extraer consecuencias de pretendidas adaptaciones ideológicas extranjeras a nuestra Patria.
La España franquista en sus documentos.[148]

Aunque no cesó la colaboración, el Régimen se fue alejando paulatinamente del Eje, y con la caída del Tercer Reich, se enviaron directrices para que la derrota se viese como el triunfo del Régimen ya que España, según estas directrices, se había mantenido alejada de la guerra y siempre estuvo preocupada por la paz.[149] En el plano internacional, Franco iniciaría en el otoño de 1944 unas operación de cosmética política que daría al Régimen una fachada más aceptable.[150] El 3 de noviembre, Franco declararía a la agencia de noticias United Press que España nunca había sido nazi o fascista.

Francisco Franco junto al Presidente estadounidense Eisenhower, en 1959
Archivo:Placa ministerio de la vivienda 1954.JPG
Placa del ministerio de la vivienda. Durante la época franquista se promocionó la construcción de casas baratas

En 1945, la recién creada ONU rechazó el ingreso de España y recomendó a sus miembros la retirada de sus embajadores en 1946: "No hay lugar en las Naciones Unidas para un gobierno fundado sobre principios fascistas".[151] Franco respondió convocando una gran manifestación en la Plaza de Oriente de apoyo al «Régimen», como haría en sucesivas ocasiones en las que la presión internacional le obligarían a mostrar un respaldo. El pueblo español sufrió las consecuencias del aislamiento que le impusieron al régimen naciones como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que no veían con buenos ojos la pervivencia de un régimen fascista en Europa. Sólo la Argentina de Perón firmó un tratado de relaciones comerciales en enero de 1947, ratificado con la visita de Evita, la Primera Dama, en junio del mismo año.

Esta situación terminó, en parte, durante la Guerra Fría, cuando las necesidades geoestratégicas de Estados Unidos le hicieron colaborar con España. Estados Unidos intentó incluir a España en el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y ante la oposición de países europeos, principalmente el Reino Unido, reconduce su estrategia que acabará con la firma de un tratado bilateral.

El Reino Unido tuvo una decisiva influencia en el mantenimiento del cerco diplomático. Como representante más cualificado de los gobiernos europeos, y con el visto bueno de Francia y otros países, presionó a Estados Unidos para que supeditara la política española al conjunto de la política hacia Europa occidental. […] Si se incluía a la España franquista [en el bloque atlántico] esta política se convertiría en sinónimo de anti comunismo, una opción demasiado vinculada a actitudes conservadoras que restaría apoyo social. Franco, como símbolo del fascismo, no podía ser incluido sin poner en peligro el soporte social y liberal.
Florentino Portero y Rosa Pardo, 2007,[152] [153]

En 1950 la ONU revoca su resolución de 1946 para la retirada de embajadores y Estados Unidos nombra un embajador, pero es especialmente a partir de la firma del pacto de 1953 con EE.UU., el ingreso en la ONU en 1955 y la posterior visita del presidente Dwight D. Eisenhower a Franco en 1959, para establecer bases militares estadounidenses en España, cuando se produce una mayor apertura internacional del régimen franquista.

Años 60. El desarrollo económico

El Seat 600, símbolo de los años del Desarrollismo económico.

España se caracterizó en la década de los sesenta por el fuerte crecimiento de su economía, lo que se dio en llamar "el milagro económico español". Durante esa década España creció a un ritmo del 7%.[154]

Las raíces de esta expansión económica habría que buscarla en la década de los cincuenta. El modelo autárquico impuesto por Franco había colocado a España al borde de la bancarrota. Durante esa década, aun con las reticencias y la oposición de los sectores falangistas del Régimen y del propio Franco, se produjo una lenta liberalización de la economía.[155] [156] También, las ayudas norteamericanas, tras la firma del tratado bilateral, tuvieron los efectos de paliar esa crítica situación económica.[157] El periodo que desde el final de la II Guerra Mundial incluye estas décadas, fueron años decisivos para Europa, se emprendió la reconstrucción que culminó con su unificación, proceso del que estuvo excluida España, pero que no evitó que se viese favorecida por el fuerte y sostenido crecimiento económico que generó. “El contexto económico internacional fue, en este sentido, decisivo”.[158]

España, en los años cincuenta, no se sumó plenamente al avance económico que experimentaron los países de su entorno[159] hasta que con el progresivo desplazamiento de los falangistas del gobierno y el acceso de los llamados "tecnócratas" (su núcleo principal, miembros del Opus Dei), con una mejor formación técnica en economía, se materializara el alejamiento del modelo autárquico. En 1959, el Plan de Estabilización, con la supervisión del FMI y la OCDE, significó el definitivo lanzamiento de la economía española. España, a cambio de recibir ayudas financieras, envió un memorando al FMI en el que se comprometía a “adoptar las medidas necesarias para situar a la economía española en condiciones de solvencia y estabilidad económica”.[160] [161] La reacción fue inmediata y durante toda la década de lo sesenta se creció a un rimo medio del 7%, solamente superado por Japón. España partía de un suelo muy bajo, era uno de los países más pobres de Europa, junto a Grecia y Portugal, con una renta per capita inferior a la de algunos países latinoamericanos,[162] y las claves de su crecimiento estuvieron relacionadas con la expansión económica de los países de su entorno: la entrada de capital extranjero, la afluencia del turismo y las remesas procedentes de la emigración (la emigración permanente superó los 800.000 españoles, a los que deben sumarse otros tantos emigrantes temporales).[163] [164] Este desarrollo, en cierto modo desordenado, y la afluencia de gente del campo a la ciudad, propició la gran expansión del chabolismo que rodeó a las grandes ciudades. También, las altas tasas de crecimiento económico, no vinieron acompañadas de la consecuente creación empleo (la necesidad de industrialización del país, primó el aumento del factor capital frente al factor trabajo), fue la emigración a Europa lo que evitó que la escasa capacidad de crear empleo no se tradujese en un aumento de las tasas de paro.[165]

Aunque parte de los recursos generados para modernizar la economía fueron a parar a manos de personas cercanas al poder, lo que generó un desequilibrio en la distribución de la riqueza, esto no logró evitar que gran parte de la población experimentase una mejora en su calidad de vida.[166] Paralelo al desarrollo económico vino la modernización de la sociedad, se pasó de una sociedad agraria a una industrial, con avances en la educación, alcanzándose una tasa de escolarización del 90% y reduciéndose el nivel de anafabetismo. Otro avance fue la tímida incorporación de la mujer al trabajo y a los estudios.[167] Se produjo un aumento del bienestar, una mejora en las infraestructuras del país y, también, el contacto con el exterior propició la extensión de hábitos y costumbres más liberales: la minifalda, el pelo largo masculino, la ropa desenfada, el biquini, la música pop y rok. También se experimentó un cambio en la sexualidad (la venta de píldoras anticonceptivas superó el millón de unidades en 1967).[168]

En esta década se extendió la movilización social. Crece la militancia obrera agrupada, principalmente, en torno a Comisiones Obreras; que surge, no como un sindicato, sino como una plataforma sindical, impulsada por el Partido Comunista Español, que, con una estructura clandestina, utiliza las estructuras del sindicato vertical para llevar las reivindicaciones a la calle, procurando la movilización de masas (también, otras centrales sindicales comienzan a mostrarse activas: USO y UGT).[169] "La movilización reivindicativa de la clase obrera durante la década de los sesenta fue, sin duda, el mayor desafío que tuvo que afrontar el régimen de Franco. [...] La constitución de las Comisiones Obreras como movimiento de ámbito nacional es indisoluble de esa lenta transformación antifranquista del nuevo movimiento obrero español, gracias a la acción conjunta de militantes comunistas y de católicos progresistas".[170] La universidad dejó de ser un feudo del SEU, el sindicato falangista. En el curso 1955-1956 se crean las agrupaciones de estudiantes Frente de Liberación Popular (el Felipe) de adscripción comunista y la Asociación Socialista Universitaria (ASU) auspiciada por el PSOE. Y Durante los años siguientes las universidades, también, serán escenario del activismo contra le régimen de Franco.

"No cabe duda que la acción reivindicativa de segmentos significativos de la clase obrera española fue una condición necesaria para la consecución de mejoras sustanciales en el nivel de vida y las condiciones laborales".[171] La represión ejercida por Franco tras ganar la guerra hizo inecesarias las mejoras laborales. Si en el resto de Europa, desde 1942, se venía trabajando para conseguir mecanismos e instituciones que universalizaran la protección social, en España no fue hasta 1963, con la promulgación de la Ley de Bases de la Seguridad Social, cuando se comenzara "a forjar una nueva configuración de las prestaciones sociales en España, dentro de un auténtico sistema de seguridad social".[172] Aun con la inexistencia de una reforma fiscal que la dotara de medios y la ineficacia en la gestión de recursos, la puesta en marcha de la Seguridad Social, supuso un importante avance en protección social, permitiendo que, en 1973, cuatro de cada cinco españoles tuvieran cobertura sanitaria.[173]

Franco, durante esta década de lógros económicos, resultó "intocable" para las diferentes facciones que formaban el conglomerado franquista.[174] No resultaba así en el exterior, la Comunidad Económica Europea se negó a iniciar conversaciones para la entrada de España en la comunidad, algo que Franco achacó a las fuerzas hostiles contra España.[175] Como también achacó a esas supuestas fuerzas hostiles las movilizaciones obreras y estudiantiles.

En 1966 se presentó en las Cortes la Ley Orgánica del Estado. "Se decidió que no hubiera debate sobre la compleja ley. Sería sometida primero a las Cortes y luego al pueblo español sin examen público de sus ventajas y desventajas ni demasiadas explicaciones".[176] El 14 de diciembre se voto en referéndum con una participación del 88% y tan solo un 1,81% de votos negativos.[177]

Franco, durante la segunda mitad de los sesenta, recibió presiones de su entorno (en forma de reiteradas sugerencias) para que nombrara sucesor. Franco mostraba ya una creciente decrepitud y se temía por la continuidad del Régimen. En ese tiempo surgieron varios candidatos, entre ellos don Juan que intentó, en diversas comunicaciones con Franco, hacer valer su legitimidad. Juan Carlos fue el candidato elegido, se había mostrado "gris" en sus opiniones, "Juan Carlos era dolorosamente consciente desde hacía mucho tiempo de su estrecho margen de maniobra".[178] El entorno de Franco lo consideraba débil de carácter y sin capacidades políticas para tomar decisiones que lo pudieran enfrentar a las instituciones del Régimen. Estimaron que con su elección, al menos durante un tiempo, la continuidad del Régimen estaría asegurada. Cuando en enero de 1969 Franco le comunicó su decisión de nombrarlo sucesor, Juan Carlos se preocupó de consultar con su muy estimado ex tutor y hombre de confianza, Torcuato Fernández Miranda, que "le garantizó que serían perfectamente posibles nuevas reformas una vez hubiese heredado plenamente la estructura legal del Estado franquista"[179] (Fernández Miranda, con Juan Carlos ya Jefe de Estado, diseñó la auto defenestración de Régimen, contribuyendo activamente a ella desde su puesto de Presidente de las Cortes, al que accedió por designación de Juan Carlos). Franco, por fin, en julio de 1969 presentó al consejo del Reino y a las Cortes a Juan Carlos como sucesor, siendo aprobada la designación por éstas sin apenas oposición (419 votos a favor y 19 en contra).[180]

En 1967, producto de la Ley Orgánica, un tercio de los procuradores de las Cortes fueron elegidos por "cabezas de familia" en votaciones que simulaban un proceso democrático. "No se trataba de una liberalización significativa: todos los procuradores eran miembros del Movimiento y cerca de la mitad eran funcionarios del Estado. En cualquier caso, Franco no dejó de señalar a uno de sus ministros. Las Cortes no eran soberanas. Solo el Caudillo podía sancionar las leyes.[181]

Últimos años

A principio de los años 70 el Régimen se divide en “continuistas”, más moderados, e “inmovilistas”, que intentan parar todo tipo de reformas y a los que se les terminará denominando “el búnker”. Entre las acciones de los inmovilistas estuvo el intento de sustituir en la sucesión a Juan Carlos de Borbón por Alfonso de Borbón, prometido de la nieta de Franco con la que posteriormente se casaría.[182] Desde el movimiento se instó a los gobernadores provinciales a que restaran importancia a las visitas de Juan Carlos y destacaran las de Alfonso de Borbón. En ese tiempo, desde el interior del Régimen ya se toman posiciones para el momento posterior a su muerte.[183]

En septiembre de 1970 Franco recibió la visita de Nixon y Kissinger. Una visita que reforzaba la imagen del dictador fuera y dentro de España y que marcó el punto de máxima tolerancia de las democracias occidentales con el franquismo.

Dos meses después de la visita, el proceso de Burgos, que terminó condenando a la pena de muerte a tres etarras, hizo retroceder treinta años la situación de España en el mundo.[184] El 17 de diciembre convocada por el "búnker", una multitud se concentró en la plaza de Oriente de Madrid. En ella pudo verse a Franco saludando desde el balcón muy debilitado físicamente, ya en aquella época sufría Parkinson. La excusa de la manifestación era contestar a las críticas que se multiplicaban en el exterior y a la contestación interior de la oposición democrática; pero, realmente, fue una demostración de capacidad de convocatoria del búnker en sus intentos de desplazar de los puestos de poder a tecnócratas y continuistas.[185] La imagen de Franco aclamado por la multitud y su deterioro físico, tuvieron el efecto en la oposición democrática de no intentar precipitar su caída, y en el búnker, el de aceptar que "mientras Franco viviera, contra él no iría nada".[186] Las sentencias de muerte fueron finalmente conmutadas. Franco, muy reticente a conmutarlas, atendió en última instancia la insistencia, principalmente, de López Rodó y Carrero Blanco preocupados por las seguras repercusiones internacionales (también le escribió su hermano Nicolás pidiéndole que las conmutara). Franco en el discurso de aquel fin de año justificó las protestas internacionales con su fijación persecutoria: "La paz y el orden de que hemos disfrutado durante más de treinta años han despertado el odio en las potencias que siempre han sido el enemigo de la prosperidad de nuestro pueblo".[187] En el interior, el proceso de Burgos tuvo el efecto de unir a las fuerzas de oposición democrática que ampliaron su área de influencia. La Iglesia comenzó a mostrarse crítica y los más aperturistas del franquismo vieron al Régimen como "un barco que se estaba hundiendo".[187]

En los años setenta se generalizaron las movilizaciones obrera y estudiantil iniciadas ya en los sesenta; sectores, como la Democracia Cristiana, hasta entonces cercanos a El Régimen, se posicionan frente a él, desde el propio falangismo surgen grupos de oposición, en el ejército, una asociación clandestina, la UMD, desafía la disciplina militar para hacer también oposición; y, su mayor aliada, la Iglesia, se muestra dividida. El Vaticano ya había dado muestras de alejamiento del régimen de Franco y durante esos años se sucedieron las muestras de desaprobación, en el interior, el cardenal primado Vicente Enrique y Tarancón se mostró especialmente beligerante. Para completar una situación insostenible, ETA y otros grupos terroristas adquirieron una fortaleza creciente, multiplicando sus acciones. El 20 de diciembre de 1973, coincidiendo con el denominado proceso 1001, juicio contra diez dirigentes de Comisiones Obreras, que pretendía ser ejemplar, ETA atenta contra el presidente del Gobierno y principal apoyo de Franco, Carrero Blanco, causándole la muerte.[188] [189]

Franco se enfrentó a estas tensiones iniciando un giro hacia posiciones inmovilistas.[190] El 1 de octubre de 1971, en la celebración del aniversario de su nombramiento como Jefe de Estado, con nuevas concentraciones en la plaza de Oriente, Franco dejó claras sus intenciones de no retirarse. Desde el sector continuista comenzó a temerse la previsible perdida de facultades físicas y mentales de Franco antes de sustanciarse la transmisión de poderes.[191] En esta última etapa el Parkinson se hizo muy evidente, a finales de 1974 mostraba claros síntomas de senilidad.[192]

"En el verano de 1975, la sensación de desmoronamiento del régimen era omnipresente".[193] En septiembre de 1975, otro juicio, el de ocho miembros de la organización terrorista FRAP, condenados los ocho a la pena de muerte y dando su conformidad y ejecutándose cinco de las penas, aisló aún más al Régimen internacionalmente. Quince países europeos retiraron a sus embajadores, produciéndose protestas y ataques a las embajadas de España en la mayoría de los países europeos. Como reacción a aquél desmoronamiento, el 1 de octubre, Franco vuelve al balcón de la plaza de Oriente y "repite ante la muchedumbre su discurso de siempre y una vez más, con una voz que la enfermedad hace aún más trémula, denuncia en medio del fervor general de sus incondicionales el complot judeomasónico contra España y la subversión comunista-terrorista"[194]

La agonía de Franco fue lenta y dolorosa, siendo sometido a numerosas intervenciones innecesarias y de efectos desastrosos. El 17 de octubre, después de varias crisis de su salud, aún preside el Consejo de Ministros. El 22 de octubre sufre su tercer ataque cardiaco, el 24 sufre otro y se agravan sus otras dolencias. Desde entonces, todos los intentos de su entorno son los de prolongarle la vida, intentando que sobreviva al 26 de noviembre, momento en que debería renovar el mandato de Alejandro Rodríguez Valcárcel como presidente del consejo del Reino y de las Cortes y, así, garantizarse una persona "fiable" con poderes para influir en la elección del futuro presidente del Consejo de Ministros. El 25 de octubre se le administra la extremaunción y, finalmente, el 20 de noviembre, se certifica su muerte.[195]

Tumba de Franco en la cripta del Valle de los Caídos

Durante las cincuenta horas que estuvo abierta la capilla ardiente en la sala de Columnas del palacio de Oriente, se calcula que pasaron por ella para mostrarle su último respeto entre 300.000 y 500.000 personas, formándose largas colas de varios kilómetros. El sepelio desde Madrid al Valle de los Caídos, donde fue enterrado en una solemne tumba junto a la de José Antonio Primo de Rivera, fue presenciado, también, por una gran multitud. Sólo asistieron tres jefes de Estado: el príncipe Rainiero de Mónaco, el rey Hussein de Jordania y el general Augusto Pinochet de Chile.[196] [197]

Tras su muerte, los mecanismos sucesorios funcionaron y Juan Carlos "aceptando los términos de la legislación franquista" fue investido rey,[10] siendo aceptado con escepticismo tanto por los adeptos al Régimen como por la oposición democrática. Posteriormente, Juan Carlos desempeñaría "un papel central en el complejo proceso de desmantelamiento del régimen franquista y en la creación de la legalidad democrática".[10] Se inica el proceso conocido como Transición Española.[198]

Ideología

Véase también: Franquismo

Franco adquirió más poder que ningún otro gobernante en España,[113] [114] ejerciendo esos poderes para intervenir en todos los ámbitos de la sociedad española. En opinión de Reig Tapia: política e ideológicamente Franco se define sobre todo por rasgos negativos: antiliberalismo, antimasónico, antimarxista, etc.[118] Esto coincide con la creencia de Franco de haber sido elegido para salvar a España de estos peligros.[199] Lo cual no define una ideología, pero es difícil ir más allá dado el carácter hermético del personaje.[200] Se conoce su repudio al parlamentarismo anterior, incluso, a los años 30[201] y su principal obsesión fue la de una supuesta "conspiración masónica y comunista" contra los intereses de España.[202] Uniendo a estas fobias su admiración a todo lo relacionado con el mundo militar[203] y que desde su nombramiento como líder de los sublevados contó con un confesor personal, comenzaba el día oyendo una misa y rezaba el rosario casi a diario,[204] podríamos obtener su armazón ideológico.

En sus gobiernos, los militares siempre jugaron un papel importante, "Franco confió muy especialmente en personalidades del mundo del ejército. Como es lógico, así sucedía no solo en los niveles más altos de la administración sino también en los inferiores";[205] y la Iglesia participó activamente proporcionando una justificación moral e intentando modelar las costumbres de la sociedad. Políticamente Franco se distinguió por su pragmatismo, las diferentes tendencias que lo apoyaban tuvieron un mayor o menor peso en sus gobiernos dependiendo de los intereses del momento.

Tras su victoria en la Guerra Civil, Franco intentó instaurar un estado totalitario de estilo fascista, eran los tiempos en los que el fascismo italiano y el nacional socialismo alemán estaban en auge. Probablemente vio en ellos no solo un modelo, sino también un medio para colmar sus aspiraciones imperialistas. A Franco, en ese tiempo, le obsesionaba la idea de anexionar a España el norte de África. Fue con la derrota del Eje cuando, al menos formalmente, se aleja de las posiciones fascistas y no será hasta el final de los años cincuenta cuando modifique el modelo económico autárquico. No obstante, hasta la caída del franquismo, quedaron reminiscencias de ese intento totalitario, como los sindicatos verticales, espejos del corporativismo fascista italiano, o la dedicación del Movimiento al adoctrinamiento: en la educación, mediante la "formación del espíritu nacional" en las escuelas, y en la formación de la opinión de la sociedad con el control de los medios de comunicación.

La ausencia de un ideario definido le permitió transitar de unas fórmulas dictatoriales a otras, rozando el fascismo en los cuarenta y a las dictaduras desarrollistas en los sesenta.[116]

La corrupción durante la dictadura

Durante la dictadura franquista fueron numerosos los casos de corrupción que salpicaron a los círculos familiares (especialmente por parte de Nicolás Franco, de Pilar Franco y su yerno el Marqués de Villaverde), políticos y de amistad que rodeaban al dictador, siendo acusado de laxitud y tolerancia con la misma, por ello, en numerosas ocasiones los propios poderes públicos se encargaban de enmascarar estos escándalos, lo cual era posible gracias a la inexistencia de libertad de prensa y la represión. Por ejemplo en el caso de "Manufacturas Metálicas Madrileñas", el propio hermano del dictador fue penalmente amnistiado por el Consejo de Ministros. Su hermana Pilar, viuda madre de 10 hijos, cuyos únicos ingresos eran los que provenían de una módica pensión por viudedad de la época, acumuló una inmensa fortuna y diversas propiedades, recibiendo finalmente 12 millones y medio de pesetas en concepto de pensión hasta su muerte.

Entre otros, fueron de especial relevancia los escándalos de la estafa piramidal inmobiliaria SOFICO, el fraude en las ayudas a la exportación MATESA o a la industrialización en el caso de "Confecciones Gibraltar", y la desaparición de 4 millones de litros de aceite del Estado en el asunto REACE.[206] [207]

Tras el final de la guerra civil, la destrucción y el hambre agudizó el estraperlo y el comercio ilegal a través de las fronteras. Posteriormente, numerosas fortunas florecieron gracias al desarrollo económico, utilizando para ello las influencias del llamado "Clan del Pardo", que era el nombre que englobaba a los círculos cercanos al dictador por ser el Palacio del Pardo su residencia oficial, y la evasión de capitales al extranjero, principalmente con destino a Suiza[208] y José Antonio Martínez Soler,[209] afirmo que :

"Debajo de la dictadura había una corrupción constante y generalizada"

La familia Franco acumuló gran cantidad de bienes y propiedades durante la dictadura como la casa señorial gallega del "Pazo de Meirás" o el "Palacio de Cornide", "El Canto del Pico" en las cercanías de Madrid. Según Mariano Sánchez Soler, que ha publicado diversos libros de investigación sobre la fortuna acumulada por los Franco, la familia poseía un entramado de más de 150 empresas diversas y un patrimonio valorado entre 6.000 y 10.000 millones de pesetas.[210]

En el año 2008, el partido político Izquierda Unida, presentó una proposición parlamentaria para posibilitar la devolución al Estado del patrimonio del dictador, finalmente el gobierno socialista aprobó que los bienes fueran declarados de interés cultural, lo que permite que sean visitados por la ciudadanía, pero permaneciendo en poder de la familia Franco. Por su parte, el Partido Popular se opuso a cualquiera de las iniciativas presentadas.

Vida privada

Franco residió junto a su familia en el Palacio Real de El Pardo durante toda la Dictadura.

Lo único que se conoce a ciencia cierta de la vida privada de Francisco Franco es lo que se hacía oficial y público.[211] Estaba casado con Carmen Polo y tuvo una hija, María del Carmen Franco Polo, Duquesa de Franco. Su yerno era Cristóbal Martínez-Bordiú, Marqués de Villaverde, y uno de sus bisnietos es Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú, hijo de Alfonso de Borbón y Dampierre y de María del Carmen Martínez-Bordiú. La familia Franco pasaba sus vacaciones en el Pazo de Meirás, en La Coruña.

Entre sus aficiones destaca la caza y la pesca, convirtiéndose estas aficiones en propaganda de sus proezas, apareciendo en la prensa cobrando numerosas piezas y, principalmente, pescando ejemplares de gran tamaño.[212] También le gustaba jugar a las cartas, pasaba muchas horas viendo la televisión y su conversación favorita siempre versó sobre Marruecos.[213] [214]

Literatura y cine

Con su propio nombre publicó en 1922 el libro (pretendidamente verídico) Diario de una bandera.[215] Con el seudónimo de Jaime de Andrade, Franco escribió la novela Raza, que inspiró la película del mismo título en 1942. También con seudónimo, pero de Jakim Boor, publicó una serie de artículos antimasónicos y antisemitas en el órgano de Falange, el diario Arriba, publicados todos ellos más tarde en el libro Masonería.[216]

Además ha sido utilizado como personaje en varias novelas, películas e historietas de ficción. En 1964, José Luis Sáenz de Heredia, que ya filmara la película Raza, se hizo cargo también del film documental Franco, ese hombre. En Dragón Rapide (1986) su papel fue interpretado por Juan Diego, en Espérame en el cielo (1988) por José Soriano, en Madregilda (1993) por Juan Echanove, en Operación Gónada (2000) por Javier Deltell, en ¡Buen viaje, excelencia! (2003) por Ramón Fontserè, y en 20- N: Los últimos días de Franco (2008) por Manuel Alexandre.[217]

Emblema personal de Franco, estandarte, guión y escudo

Emblema «Víctor» en una placa de inauguración.

Franco utilizó como emblema personal el víctor ('Victorioso', en latín) un símbolo originado en el ocaso del Imperio romano y que derivaba del crismón. También fue empleado por la universidad de Salamanca.

Este emblema se utilizó mucho durante la guerra, y estuvo en la tribuna desde la cual Franco contempló el desfile de la victoria de 1939, cayendo en un relativo desuso a partir de entonces.

El estandarte de Francisco Franco.

En 1940 se crearon el estandarte y el guión que fueron empleados hasta su muerte por el general Francisco Franco como Jefe de Estado. Se recuperó de esta forma, hasta el mes de noviembre de 1975, la Banda de Castilla. La propia banda y los dos dragantes estuvieron acompañados, como en el caso de Carlos I, por las Columnas de Hércules con fuste de plata, base y capitel corintio de oro o dorados, y ambas coronadas con una corona imperial (la columna más cercana al lado del mástil y una real antigua, abierta (la más alejada). La columna del lado más cercano al mástil aparecía colocada en el borde inferior, mientras que la otra lo estaba en el borde superior.

Escudo de Franco como Jefe de Estado.

El estandarte, la bandera que fue izada en residencias oficiales, acuartelamientos y naves de la Armada consistió en una enseña cuadrada con los elementos mencionados.

El guión, la señal de posición, de uso castrense, fue muy semejante al estandarte pero poseía, en el lado opuesto al mástil, tres carpas redondas salientes y dos entrantes intermedias. Estuvo rodeado por flecos y acompañado de un cordoncillo, ambos de oro.

Los elementos mencionados también formaron parte del escudo personal que empleó Franco como Jefe de Estado. En este escudo también figuraron, como adornos exteriores, la Cruz Laureada de San Fernando y una corona abierta, sin diademas, denominada corona militar de caudillaje.[218]

Predecesor:
Miguel Cabanellas Ferrer
(Presidente de la Junta de Defensa Nacional, bando nacional)

José Miaja Menant
(Presidente del Consejo Nacional de Defensa, bando republicano)
Jefe de Estado de España
19361975
(en Guerra Civil: 19361939)
Sucesor:
Juan Carlos I
(Rey de España)
Predecesor:
Francisco Gómez-Jordana Sousa
(Presidente de la Junta Técnica del Estado, bando nacional)

Juan Negrín López
(Presidente del Consejo de Ministros, bando republicano)
Presidente del Gobierno de España
19381973
(en Guerra Civil: 19361939)
Sucesor:
Luis Carrero Blanco

Véase también

Referencias

  1. En Guerra Civil hasta el 1 de abril de 1939
  2. Julio Gil Pecharromán. José Antonio. Retrato de un visionario, Ediciones Temas de Hoy, Madrid 1996. Pg. 470.
  3. José Luis García Delgado: «El régimen cometió él solo los suficientes crímenes como para merecer censura con o sin etiqueta fascista. En efecto, por lo menos uno de los horrores que Franco perpetró sobrepasó cualquier cosa hecha tanto por el fascismo alemán como por el italiano hasta que el torbellino de la Guerra Mundial liberó las fuerzas demoníacas que siempre se escondieron en su interior. Mussolini ejecutó a 27 individuos desde 1922 a 1940; Franco ejecutó al menos a mil veces más personas desde 1939 a 1941» (El juicio de la Historia. José Luis García Delgado (coordinador). Temas de Hoy. Madrid, 2000.)
  4. Preston, 2004, p. 581.
  5. Preston, 2004, p. 586.
  6. a b Preston, 2004, p. 847.
  7. "La presencia de sacerdotes junto a las fuerzas de la oposición democrática en las reivindicaciones de los derechos humanos, en las demandas nacionalistas y en las protestas sociales constituye el mayor obstáculo para la esperada y deseada continuidad del régimen, ya que priva de cierta credibilidad a la cantinela del complot comunista repetida hasta la saciedad". Bachoud, 1997, p. 459.
  8. Preston, 2004, Cap.: El largo adiós. 1969, 1975
  9. "La determinación del entorno de El Prado de mantener con vida a Franco a pesar de sus intensos sufrimientos no era ajena al hecho de que el mandato de Alejandro Rodríguez Valcárcel como presidente del Reino y de las Cortes concluía el 26 de noviembre. Si Franco podía recuperarse lo suficiente para renovar el mandato de Rodríguez Valcárcel, la camarilla contaría con un hombre clave para asegurar que el presidente del Consejo de Ministros elegido por Juan Carlos fuera "fiable"". Preston, 2004, p. 839.
  10. a b c d Preston, 2004, p. 848.
  11. Preston, 1999, pag. 19
  12. Preston, 1999, pag. 19 y nota al pie
  13. Franco intercalaría posteriormente la "h" en su apellido materno.El Periódico, "30 años del 20-N. El gran dictador"
  14. "De 'Franquito' a ¡Franco, Franco, Franco!" por MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN, publicado en "El País" el 29-11-1992
  15. Biografía en la página web «Generalísimo Franco»
  16. Un libro desmonta las "mentiras" aceptadas sobre Franco Entrevista al historiador Paul Preston sobre su libro "El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco" (Ediciones B/Editorial Base)
  17. Preston 1994. Pg. 99.
  18. El Ejército español era un objetivo primordial del reformismo republicano. Azaña, el nuevo ministro de la Guerra, estaba decidido a reorganizarlo drásticamente y, sobre todo, a crear unas nuevas relaciones institucionales y políticas que pusieran al Ejército en su sitio. […] Una de sus mayores preocupaciones era la hipertrofia de la oficialidad, que mediante una política generosa de retiros voluntarios, prácticamente con la paga completa, se redujo en un 37 por ciento en poco más de un año, pasando de los 22.000 miembros a menos de 12.400. Payne 1987. Pg. 88.
  19. Preston 1994, Pg. 116.
  20. Preston 1994. Pg. 121.
  21. Preston 1994, Pg. 121.
  22. Manuel Azaña. Diarios, 1932-1933.Editorial Grijalbo Mondadori, Barcelona 1997, Pg. 166.
  23. La derecha entendió su éxito en las elecciones de noviembre de 1933 como una oportunidad para desmontar las reformas que había intentado poner en práctica durante los diecinueve meses anteriores el gobierno de coalición republicano-socialista. [...] Los patronos y terratenientes celebraron la victoria bajando los sueldos, reduciendo el número de obreros empleados (en particular despidiendo a los sindicalistas), desalojando a los arrendatarios y subiendo los alquileres. Preston 1994, Pg. 127.
  24. a b Tusell 1999 II, Cap. La insurrección de octubre de 1934.
  25. Bachoud 2000, Pg. 119
  26. La bajada de salarios, la lucha abierta entre el nuevo gobierno y la Generalitat, y la anulación de la ley de arrendamientos de cultivos votada por el Parlamento catalán: todo esto, unido a las medidas vejatorias tomadas anteriormente por Lerroux, acentúa el descontento popular y agita a la izquierda revolucionaria, a la que le preocupa también el ascenso de las dictaduras en Europa. Bachoud 2000, Pg. 120
  27. El movimiento juvenil de Gil-Robles, la Juventud de Acción Popular (JAP) realizaba grandes convocatorias fascistas en las que Gil-Robles era saludado con el grito ¡Jefe! ¡Jefe! ¡Jefe! (el equivalente español a "Duce") con la esperanza de que iniciara una "marcha sobre Madrid" para conquistar el poder. Preston 1994, Pg. 131.
  28. Desde su despacho en el Ministerio de la Guerra el general Franco dictó las ordenes que ejecutaron sobre el terreno el general López Ochoa y el coronel Yagüe, éste al mando de las fuerzas coloniales, legionarios y regulares, dispuesto a desplegar en los valles asturianos las tácticas de exterminio sufridas por los rifeños.
    Manuel Álvaro Dueñas, 2009, p. 102.
  29. La idea de enviar contra los insurrectos las tropas indígenas y los legionarios indudablemente también hay que atribuírsela a Franco. Parece ser que la petición de Hidalgo y los tres miembros de la CEDA para que Franco fuese el máximo responsable de la ofensiva contra Asturias fue cuestionada por el presidente del Gobierno que hubiese preferido un general más moderado. Bachoud 2000, Pg. 121
  30. Fernández 1983, Pg. 58
  31. Mantenía el mismo tono cauto que había empleado con Moscardó pocos días antes. No obstante, dio una respuesta de doble filo. Preston 1994, Pg. 148.
  32. Le convenció hasta el punto de consentir en declarar el estado de alarma y telefonear a Alcalá Zamora solicitando la autorización para decretar la suspensión de las garantías constitucionales e imponer la ley marcial. Preston 1994, Pg. 150.
  33. Preston 1994, Pg. 152
  34. Azaña creyó contar con el General Mola, nombrándolo gobernador militar de Pamplona y jefe de la región del Norte. Bachoud 2000, Pg. 127
  35. Franco, diez años después, dirá que lo que pretendía presentándose era acercarse a Madrid. Bachoud 2000, Pg. 128.
  36. Preston 1994, Pg. 119, 173.
  37. Preston 1994, Pg. 173.
  38. Stanley G. Payne, Los militares y la política en la España contemporánea, Ruedo Ibérico, París 1968, Pg. 291.
  39. Preston 1994, Pg. 160.
  40. Payne 1992, Pg. 30
  41. a b Preston 1994, Pg. 168.
  42. El propio Serrano Súñer se quedó perplejo cuando Franco le dijo que lo que en realidad le hubiese gustado habría sido trasladar su residencia al sur de Francia y dirigir la conspiración desde allí. Memorias de Serrano Suñer. En Preston 1994, Pg. 169.
  43. Bachoud 2000, Pgs. 128-129.
  44. Dicho pánico lo nutría reiteradamente la prensa derechista y los muy difundidos discursos insidiosos de Gil Robles y el beligerante líder monárquico José Calvo Sotelo. Sus denuncias del desorden hallaban una justificación espuria en la violencia callejera provocada por las escuadras terroristas de la Falange. A su vez, las actividades de las bandas falangistas eran financiadas por los mismos monárquicos que estaban detrás del golpe militar. Preston 1994, Pg. 169.
  45. La lectura de las memorias de Azaña nos revela que se tiende constantemente a minimizar los peligros que amenazaban a la república. Bachoud 2000, Pg 113.
  46. Preston 1994, Pg. 171.
  47. Bachoud 2000, Pg. 131.
  48. Bachoud 2000, Pg. 131
  49. Preston 1994, Pgs. 174-175
  50. "Franco no se sublevó porque la situación fuese insostenible sino porque comprendió que ya no había disyuntiva. El mismo general Sanjurjo había dicho: "Con Franquito o sin Franquito salvaremos a España"". ¿Para qué...? De Alfonso XIII a Juan III , Juan Antonio Ansaldo. En Reig Tapia 1996, Pg. 69.
  51. Bachoud 2000, Pg. 132
  52. La historiografía franquista describe el hecho como un accidente que se produjo cuando Balmes manipulaba un arma. Otras versiones lo situan al lado de la República, por lo que se sospecha que pudiera haber sido asesinado. Preston 1994, Pgs. 178-179.
  53. Preston 1994, Pg. 180.
  54. Preston 1994, Pg. 187.
  55. La decisión de Franco de sumarse al levantamiento y asumir la dirección de las fuerzas españolas en Marruecos constituyó una considerable inyección de moral para los rebeldes. Preston 1994, Pg. 189.
  56. Payne 1987, Pg. 113.
  57. Preston 1994, Pg. 191.
  58. Preston 1994, Pg. 196
  59. Ramón Salas Larrazábal del total de las fuerzas armadas, asigna 116.502 hombres, el 45,31%, a la República y 140.604, el 54,69%, a los sublevados. Contando los rebeldes con la integridad del ejército de África, que cifra en 47.127 hombres, "por su grado de encuadramiento, instrucción y capacitación, podría resultar decisivo en el caso de que lograran pasar a la península". Ramón Salas Larrazábal, Los datos exactos de la guerra civil, Edit. Rioduero, Madrid 1980, Pgs. 61-63.
  60. Preston 1994, Pg. 195, 198.
  61. Tusell 1999. Cap. Un primer balance de fuerzas: España dividida en dos.
  62. Fernández 1983, Pg. 72-73
  63. ABC, 23 de agosto de 1936. Fernández 1983, Pg. 73-74
  64. Revista El Ejército, marzo de 1962. Fernández 1983, Pg. 73-74
  65. Fernández 1983, Pg. 72.
  66. Instrucción reservada Nº 5 del General Mola, 20 de junio de 1936. En Reig Tapia 1996, Pg. 70
  67. Fernández 1983, Pgs. 72-73.
  68. Bachoud 2000, Pg. 135.
  69. Fernández 1983, Pg. 73.
  70. Payne, 2007, p. 109.
  71. Preston 1994, Pg. 188.
  72. El avión de Ansaldo era un pequeño biplano Puss Moth. Para evitar el control de las autoridades portuguesas se había escogido como campo de aterrizaje un circuito de carreras abandonado cerca de Cascais y el viento obligó a despegar en dirección a una arboleda. A su propio peso, Sanjurjo añadió una gran maleta que contenía uniformes y medallas para su ceremoniosa entrada en Madrid. El sobrecargado aparato no logró salvar la copa de los árboles. Ésta es la versión del propio Ansaldo que salvó la vida. Posteriormente se extendería la versión de que el motivo fue una bomba puesta por los anarquistas. Preston 1994, Pg. 195.
  73. 17.729 europeos y 15.570 indígenas, en total 33.299 según Guillermo Cabanellas en La Guerra de los mil días Nacimiento vida y muerte de la II República, Edit. Heliasta, Buenos Aires 1975, Vol. 1, Pg. 374. Y 47.127 hombres según Ramón Salas Larrazábal en Los datos exactos de la guerra civil, Edit. Rioduero, Madrid 1980, Pgs. 61-63.
  74. Discurso de Benito Mussolini. Roma, Italia, 23 de febrero de 1941
  75. Preston 1994, Pg. 206.
  76. Preston 1994, Pgs. 206-207.
  77. Dado la disciplina férrea con que Franco dirigía las operaciones militares, caben pocas posibilidades de que el uso del terror fuera simplemente un efecto secundario espontáneo o un hecho inadvertido. Preston 1994, Pg. 208.
  78. después de que las columnas africanas tomaran cada pueblo o ciudad, dejarían tras de sí una matanza de prisioneros y mujeres violadas. Mijail Koltsov, Diario de guerra de España, París 1963, Pgs 88-89. Preston 1994, Pg. 208.
  79. La resistencia del Alcázar se había convertido en un símbolo de heroísmo de los sublevados. Franco, el 22 de agosto, les había prometido enviar refuerzos. Preston 1994, Pg, 223.
  80. Su foto con el laureado Moscardó y el bilaureado Varela recorrorriendo las ruinas del Alcázar y emocionándose al abrazar a los supervivientes dio la vuelta al mundo y le sirvió para que se le reconociera como jefe del alzamiento militar del 18 de julio. Fernández 1983, Pg. 75.
  81. Preston 1994, Pgs. 196, 199.
  82. En la historia de las negociaciones para conseguir ayuda italiana, Franco tomó la iniciativa y la llevó adelante con pertinaz obstinación. Mussolini y Ciano [ministro de Asuntos Exteriores italiano] aportaron inequívocamente por Franco en vez de Mola. [...] También en Alemania prosperaron más los contactos de Franco. [...] Franco tuvo la suerte de conseguir el respaldo de activos nazis residentes en Marruecos. Preston 1994, Pg, 202.
  83. Preston 1994. Pg. 210.
  84. El relato de Kindelán deja bien claro que esto se hizo con el conocimiento y la aprobación de Franco. Preston 1994, Pg. 227
  85. Fernández 1983, Pg. 75.
  86. La reunión de aquel día le había dejado dudas que le reconcomían sobre su elección como Generalísimo. Detrás del voto casi unánime y las expresiones de apoyo a Franco, podía percibirse frialdad y reticencia por parte de los demás generales. Preston 1994, Pgs. 228-230.
  87. Como resultado de la decisión de Franco, la marcha sobre Madrid se retrasaría del 21 de septiembre al 6 de octubre. Franco perdió dos semanas en la toma de Toledo mientras se ocupaba de lo relativo a su propio ascenso político. esa dilación constituiría la diferencia entre una excelente oportunidad para entrar en Madrid y el hecho de tener que emprender un largo asedio como resultado de la reorganización de las defensas de la capital y la llegada de ayuda extranjera. Preston 1994, Pg. 225.
  88. Liberando el Alcázar de Toledo, cuya resistencia pronto convertiría la propaganda en gesta legendaria, Franco se apuntó un importante tanto publicitario. Lo hizo en un momento decisivo: cuando los generales nacionalistas deberían tomar una decisión definitiva sobre la unificación militar del mando y, por extensión, sobre la naturaleza del poder político que iba a crearse en la zona nacional. Fusi 1985, Pgs. 44-45.
  89. ’ Preston 1994, Pgs. 233-234.
  90. Guillermo Cabanellas, ‘La lucha por el poder’, Editorial Heliasta, Buenos Aires 1973. En Fernández 1983, Pg. 76.
  91. Ramón Garriga, que más tarde perteneció al servicio de prensa franquista en Burgos, alegó que Franco leyó en el borrador la referencia a que él sería jefe del gobierno de Estado Español sólo provisionalmente "mientras durase la guerra" y que la suprimió antes de someterlo a la firma de Cabanellas. Preston 1994, Pg. 234.
  92. Payne 1987, Pg. 130.
  93. Preston 1994, Pg. 238
  94. Joaquín Arrarás, el que fuera uno de sus primeros biógrafos oficiales. Fernández 1983, Pg. 80.
  95. Preston 1994, Pg. 237.
  96. Bachoud 2000, Pg.161.
  97. Preston 1994, Pg 239.
  98. El cardenal Gomá que informa regularmente a la Santa Sede de la evolución de la situación en la zona nacional, señala al mismo tiempo el constante crecimiento del sentimiento católico entre los dirigentes y entre la población. Bschoud 2000, Pg. 158
  99. Franco seguía anclado en el mundo estratégico de la Gran Guerra. Preston 1994, Pg. 255.
  100. ”Seguir aferrándose a su procedimiento vacilante y rutinario (fracaso en el intento de sacar partido a la presente situación favorable terrestre y aérea, el empleo disperso de la aviación) es incluso poner en peligro lo que se ha conquistado hasta ahora”. Preston 1994, Pg. 257,
  101. Para los alemanes y los italianos ha habido un fallo y lo atribuyen a la incompetencia militar del Caudillo, se impacientan y deciden incrementar su intervención. Bachoud 2000, Pg.161.
  102. Los Alemanes querían probar el terror que producían estos bombardeos en la población. Preston 1994, Pg. 260.
  103. Preston 1994, Pgs. 257-258, 263.
  104. Preston 1994, Pgs. 271-273.
  105. Preston 1994, Pg 278.
  106. En la primera edición de 1945 este párrafo está censurado. Preston 2003, Pg 171.
  107. En conversación el 20 de julio de 1931 con Manuel Azaña, Memorias políticas, Barcelona 1978, Pg. 47.
  108. Preston 2003, Pg. 171.
  109. Franco estaba orgulloso de haber recibido un telegrama del Papa el día de la victoria. Preston 1994, Pg. 400
  110. Preston 1994, Pg. 238. B Pg. 162.
  111. Tusell 2005. Pg. 11.
  112. "El Jefe asume en su entera plenitud la más absoluta autoridad. El Jefe responde ante Dios y ante la Historia". BOE Nº 291, Burgos 7 de agosto de 1937. Reig Tapia 1996, Pg. 134.
  113. a b Payne 1987. Pg. 245.
  114. a b El poder más amplio y absoluto que nunca, a lo largo de la Historia, haya tenido español alguno. Tusell 1996, Pg. 137
  115. Franco consideraba en gran medida al Gobierno como si fuese un ejército, gobernado por “leyes de prerrogativas”, decretos personales emanados del Jefe del Estado. El 9 de agosto de 1939 se promulgó una nueva ley de Jefatura del Estado, que amplió ulteriormente los poderes de Franco, definidos originalmente en el decreto del 29 de enero de 1938. En las nuevas medidas se decía que poseía “de modo permanente las funciones de gobierno” y que se le dispensaba categóricamente de la necesidad de someter las nuevas leyes al Consejo de Ministros “cuando razones de urgencia así lo aconsejen”.
    Payne, 2007, p. 100.
  116. a b c Tusell 1999 Vol.3, Cap. El franquismo como dictadura.
  117. La característica más visible del régimen es el número de militares que a lo largo de los años forman parte del gobierno; ese número varía según las circunstancias y necesidades, pero siempre es considerable.[…] Por otra parte, la rudimentaria ideología franquista coincidía a menudo con la mentalidad militar. Bachoud 2000, Pgs.203-204.
  118. a b Reig Tapia 1996, Pg. 150.
  119. Ashfort 2001, Pg. 216.
  120. Reig Tapia 1996, Pgs. 150-151.
  121. ¿Cómo puede explicarse que esa evidente mediocridad fuera compatible con tal larguísima permanencia en el poder? Por supuesto, un factor absolutamente decisivo para explicarlo consiste en el recuerdo de la guerra civil, de cuyo trauma tanto tiempo tardó en recuperarse la sociedad española. Tusell 1996, Pg. 138.
  122. Reig Tapia 1996. Pg 150.
  123. a b Ashfort 2001, Pg. 218.
  124. Tusell 1996, Pg. 137
  125. En torno a Franco y respecto a su persona perduró una exaltación de su figura en unos términos que le hicieron a él ratificarse en el convencimiento de su misión providencial.Tusell 1996, Pg.138.
  126. Jorge Semprún. Bachoud 2000, Pg. 204.
  127. Tusell 1999 Vol.3, Cap. Vencedores y vencidos: Los desastres de la guerra y la represión.
  128. Conxita Mir, 2002, p. 129.
  129. Mirta Nuñez Díaz-Balart, 2009, p. 30.
  130. La repugnancia por la malversación falangista en los gobiernos centrales y locales y su declarada corrupción fue el lugar común de las críticas de los militares monárquicos a Franco, en particular del conservador Kidelán. Preston 1994, Pg. 422.
  131. Payne 1987, Pg 267
  132. En opinión de Reig Tapia, al estar involucrados otros estamentos como la Iglesia, y no sólo la política y la economía, el franquismo sería más totalitario que el propio fascismo italiano. Desde luego fue bastante más violento y represor. Reig Tapia 1996, Pg. 151.
  133. Consideró sus vínculos con el fascismo de la época como el requisito necesario para el renacimiento de la gloriosa tradición imperial. Preston 1994, Pg. 412.
  134. Transportado por la emoción de la victoria y ensoberbecido por un incesante coro de aduladores, se consideraba a sí mismo el camarada natural de Hitler y Mussolini: uno de los dirigentes que reorganizarían el mundo sobre una base más equitativa. Preston 1994, Pg. 405.
  135. Reig Tapia 1996, Pg. 143.
  136. Preston 1994, Pgs. 417, 420, 421, 423, 429.
  137. Ashfort 2001, Pg. 219.
  138. Preston 1994, Pg. 444.
  139. El informe sobre el potencial militar español elaborado por el Alto Mando alemán llegó a conclusiones igualmente pesimistas. Se calculó que España no disponía de la artillería suficiente como para equipar un ejército en tiempo de guerra, sólo contaba con munición para unos pocos días de hostilidades y las fábricas de armamento tenían una capacidad inferior a lo requerido en una guerra. Preston 1994, Pgs. 460-461.
  140. Los expertos militares alemanes no compartían el optimismo de Franco sobre la posible contribución de España al esfuerzo bélico del Eje. Preston 1994, Pg. 469.
  141. Preston 1994, Pg. 484.
  142. Preston 1994, Pgs. 492-498.
  143. Reig Tapia 1996, Pg. 144.
  144. Reig Tapia 1996, Pg. 151.
  145. España dependía de los suministros de Gran Bretaña y negoció otros suministros con EEUU. El Reino Unido que había establecido un bloqueo marítimo internacional contra Alemania, utilizó el arma de la concesión de permisos de circulación de buques con trigo y gasolina destinados a España para presionar a ésta y forzarla a preservar su neutralidad; Estados Unidos usó el arma del petróleo con el mismo fin. Fusi 1985, Pg. 83.
  146. Fusi 1985, Pg. 83.
  147. Los aparatos alemanes eran reparados en aeropuertos españoles y a los alemanes se les permitía la inspección de los aparatos aliados que en algún caso se vieran obligados a aterrizar en suelo español. El espionaje y el sabotaje alemán contra blancos aliados en España se vio facilitado por las autoridades españolas. Preston 1994, Pgs. 448-449.
  148. Fernando Díaz-Plaja. Editorial Plaza & Janés. Barcelona 1976. Pgs. 139-140
  149. Payne 1997. Pgs. 587-589
  150. Fusi 1985, Pg. 95.
  151. Roosevelt al embajador en España Norman Armour. Fusi 1985, Pg.96.
  152. p. 318.
  153. El veto europeo al ingreso de España en la OTAN y la gravedad de la situación internacional obligaron a Truman a buscar una fórmula alternativa para consolidar la presencia española en el dispositivo de seguridad occidental. […] La cesión de la soberanía casaba mal con la retórica ultranacionalista desplegada por aquellos años por el régimen, pero era un buen exponente de la realidad internacional. España aceptaba formar parte de un dispositivo internacional de seguridad, asumiendo importantes riesgos, a pesar del no reconocimiento que suponía la exclusión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
    Florentino Portero y Rosa Pardo, 2007, pp. 320-321.
  154. Moradiellos, 2003, p. 137.
  155. Lo que llama la atención no es que los rectores de la política española cambiaran drásticamente el enfoque de la política económica, sino que tardaran tanto tiempo en hacerlo. La situación ya era desesperada: se cernía sobre España la amenaza de la suspensión de importaciones vitales.
    Tusell, 1999, III, Cap.: El alivio de la autarquía y el cambio en la política económica.
  156. La causa próxima del impulso hacia el cambio durante los cincuenta fue la situación alcanzada por el sector exterior que, en última instancia, tenía su orígen en el estrepitoso fracaso del proyecto autárquico iniciado tras la Guerra Civil.
    Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 156.
  157. El impacto de esta ayuda sobre la economía española ha sido muy gráficamente descrito por Sarda diciendo que "regó a España como el agua a la tierra sedienta.
    Tusell, 1999, III, Cap.: El alivio de la autarquía y el cambio en la política económica.
  158. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 157.
  159. La expansión de la economía europea durante los años cincuenta continuó en la década de l960. Se disfrutó de una larga fase de prosperidad. [...] La economía española no se había integrado plenamente en la ola de crecimiento europeo durante los cincuenta. A pesar de de su importante crecimiento en cifras absolutas, la renta per cápita había disminuido en España respecto a la de los países más avanzados de Europa.
    Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 239.
  160. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 182.
  161. Por otro lado, la solución a los problemas económicos españoles era obvia. El programa que ofrecieron los especialistas de todos esos organismos internacionales a España consistió en la vuelta a la ortodoxia financiera, la liberalización comercial y la eliminación de las prácticas discriminatorias; era el mismo programa que acababa de ponerse en práctica en Francia y que desde hacía mucho tiempo estaba en la base de la actuación de todos esos organismos. Cualquier otra alternativa no era una vuelta al pasado sino una recaída en lo demencial.De esta decisión surgió un memorándum del Gobierno fechado a fines de junio de 1959 y dirigido al FMI y a la OECE. Con tono realista y lacónico, se definía el giro que iba a dar la política económica española de forma inmediata: "El Gobierno español cree que ha llegado el momento de reorientar la política económica en línea con las naciones del mundo occidental y liberarla de controles que, heredados del pasado, no se ajustan a la presente situación".[...] Quizá lo más significativo de este documento es que, aunque no se revelara, contenía párrafos enteros de informes redactados por expertos extranjeros acerca del estado de la economía española.
    Tusell, 1999, III, El alivio de la autarquía y el cambio en la política económica.
  162. Moradiellos, 2003, p. 114.
  163. Las remesas de divisas procedentes de la emigración alcanzaron una cifra cercana a los 6.000 millones de dólares (el 12% de los ingresos procedentes del exterior). Moradiellos, 2003, p. 138.
  164. Los apologistas del franquismo reivindicaron dicho crecimiento -el llamado "milagro español"-, presentándolo como una consecuencia directa de la acción gubernamental, cuando en realidad ésta solo había sido determinante en la medida en que, para aprovechar la oleada de crecimiento en Europa, era imprescindible la eliminación de todas aquellas leyes, ordenanzas e instituciones que se habían creado en el periodo autárquico.
    Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, pp. 271-272.
  165. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 270.
  166. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 271.
  167. Moradiellos, 2003, p. 146.
  168. Moradiellos, 2003, pp.147-148.
  169. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 338.
  170. Moradiellos, 2003, pp. 161-162.
  171. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 340.
  172. Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, p. 343.
  173. La reforma del modelo asistencial no fue una concesión del franquismo, sino que fue una conquista del mundo del trabajo, que se vio facilitada por la situación de debilidad que sufría el régimen.
    Barciela, López, Melgarejo y Miranda, 2001, pp. 340-345.
  174. Preston, 2004, p. 751.
  175. Preston, 2004, p. 758.
  176. Preston, 2004, p. 787.
  177. Preston, 2004, p. 789.
  178. "Más tarde se referiría a ello el privado, hablando de los muchos años que había estado "haciéndome el tonto en este país", pues se había dado cuenta de que debía evitar controversias hasta el punto de resultar un personaje gris". Payne, 2007, p. 215.
  179. Payne, 2007, p. 217.
  180. Para todo el párrafo: Payne, 2007, Cap.: La “Operación Príncipe”, pp. 213-218.
  181. Preston, 2004, p.794.
  182. "Es improbable que el propio Franco pensara demasiado en la posibilidad de establecer una dinastía real. Sin embargo, la causa de Alfonso, el "príncipe azul", contaba con el favor de la extrema derecha y especialmente de la esposa y el yerno de Franco". Preston, 2004, p. 808.
  183. Preston, 2004, p. 810.
  184. "Entre el encuentro de Nixon de septiembre de 1970 y los juicios de Burgos dos meses después, Franco había retrocedido treinta años". Preston, 2004, p. 812.
  185. Bechoud, 2000, p. 454.
  186. Fraga, Memoria breve de una vida pública, p. 275. En Bechoud, 2000, p. 455.
  187. a b Preston, 2004, p. 813.
  188. Preton, 2004, Cap: 28. El largo adiós: 1969-1975.
  189. Bechoud, 2000, Cap.: 14. Agonía del franquismo y muerte de Franco.
  190. Preston, 2004, p. 814.
  191. Bachoud, 2000, p. 459.
  192. Preston, 2004, p. 832.
  193. Preton, 2004, p. 836.
  194. Bechoud, 2000, p. 474.
  195. Preston, 2004, pp. 807-839.
  196. Preston, 2004, p. 842.
  197. Bechoud, 2000, p. 476.
  198. [Juan Carlos] Ya en 1969 había preguntado a su profesor de Derecho político, Fernández Miranda, hasta qué punto le obligaba la jura de los Principios del Movimiento Nacional, obteniendo la respuesta de que la ley Orgánica podía ser reformada sustancialmente desde sus propios presupuestos. […] La monarquía de Don Juan Carlos era una incógnita en 1975. El Príncipe había tenido que vivir unos años muy complicados en los que no solo debió callarse y aparecer como lo que no era (es decir, como tonto), sino que había tenido la complicadísima tarea de, por un lado, aceptar en su plenitud la condición de sucesor de Franco, evitando cualquier tipo de prevención en El Pardo, y, al mismo tiempo, dejar caer, en la medida de lo posible, en especial en el exterior pero también a los elementos reformistas del Régimen, que vendría una situación política en la que los españoles podrían hacerse dueños de sus propios destinos. La tarea no había sido en absoluto sencilla y en ella el futuro Rey testimonió prudencia, paciencia y habilidad.
    Tusell, 2007, pp. 283-284.
  199. "Los testimonios de apoyo sin duda le confirman en la idea de que ha sido designado para llevar a cabo una misión superior". Bachoud, 2000, p. 154.
  200. bachoud, 2000, p. 132.
  201. Tusell, 1996, p. 121.
  202. Tusell, 1996, pp. 122-123.
  203. Tusell, 1996, pp. 117-120
  204. Preston, 2004, p. 219.
  205. Tusell, 1996, p. 181.
  206. Caso REACE
  207. "Los escándalos económicos del franquismo". Coproducción televisiva. Varios (TVE - History Channel) 2005. Emitida por TVE 2 el día 30 de junio de 2006, 23:30 horas.
  208. En uno de los casos de evasión detectados conocido como el de la "Agenda de Rivara" en 1958 calculado en 70.000 millones de pesetas del epoca
  209. periodista de investigación durante la dictadura y en 2005 director de "20 minutos"
  210. Mariano Sánchez Soler: "Los Franco, S. A." (2003)
  211. Andrée Bachoud: "Franco". Ed. Crítica. Barcelona, 2000. "No tiene amantes, ni parece haber sentido jamás el deseo de tenerlas; carece de vicios y de pasiones, y su cultura es escasa; ni siquiera le atraen los pequeños placeres; no bebe, no fuma, no parece apreciar la buena mesa ni el placer de la conversación, excepto tal vez en su primera juventud cuando asiste a las tertulias. Tampoco destaca por sus cualidades. Su corte de aduladores, a falta de otra cosa, finge extasiarse a veces ante el tamaño de un pez capturado o el número de piezas abatidas en una cacería".
  212. “La prensa seguía utilizando sus hazañas de caza y pesca como señal de su gran vitalidad, pero el temblor de sus manos tendría que haber afectado a su puntería y la tendencia a dormirse disminuiría su concentración durante sus largas excursiones marinas”. Prestón, 2004, p. 810.
  213. Tusell, 1996, p. 136.
  214. "Era por completo ajeno al mundo de la cultura: a los intelectuales les despachaba con frases como: "Con el orgullo propio de los intelectuales"". Tusell, 1996, p. 136.
  215. Francisco Franco, Diario de una bandera, Enlace a la descarga del libro
  216. Jakim Boor (Francisco Franco), Masonería, Enlace a la descarga del libro
  217. Página sobre Francisco Franco en Internet Movie Database.
  218. Escudo de Francisco Franco como Jefe del Estado Español (Superlibris - Real Biblioteca)

Bibliografía

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  • Payne, Stanley G., El régimen de Franco. 1936-1975, Alianza Editorial Madrid 1987. ISBN 84-206-9553-X
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  • Preston, Paul, Franco "Caudillo de España", Editorial Grijalbo, Barcelona, 1994. ISBN 84-253-2498-X
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  • Preston, Paul, Franco "Caudillo de España", Editorial DeBols!llo, Barcelona, 2004. ISBN 84-9759-477-0
  • Reig Tapia, Alberto, Franco "Caudillo": mito o realidad, Editorial Tecnos Madrid 1996. ISBN 84-309-2852-9
  • Tusell, Javier, La dictadura de Franco, Ediciones Altaya, Barcelona 1996. ISBN 84-0637-4
  • Tusell, Javier Historia de España del siglo XX (II). La crisis de los años treinta: República y Guerra Civil, Editorial Taurus, Madrid 1999
  • Tusell, Javier Historia de España del siglo XX (III). La Dictadura de Franco, Editorial Taurus, Madrid 1999
  • Tusell, Javier, Dictadura franquista y democrácia. 1939-2004, Editorial Crítica, Barcelona 2005. ISBN 84-8432-622-5
  • Tusell, Javier, La Época de Franco, Cap.: Gobierno y Oposición (1969-1975), Editorial Espasa Calpe, 2007, Madrid, ISBN 978-84-670-2627-6

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