sensagent's content

  • definitions
  • synonyms
  • antonyms
  • encyclopedia

  • definición
  • sinónimo

Dictionary and translator for handheld

⇨ New : sensagent is now available on your handheld

   Advertising ▼

sensagent's office

Shortkey or widget. Free.

Windows Shortkey: sensagent. Free.

Vista Widget : sensagent. Free.

Webmaster Solution

Alexandria

A windows (pop-into) of information (full-content of Sensagent) triggered by double-clicking any word on your webpage. Give contextual explanation and translation from your sites !

Try here  or   get the code

SensagentBox

With a SensagentBox, visitors to your site can access reliable information on over 5 million pages provided by Sensagent.com. Choose the design that fits your site.

Business solution

Improve your site content

Add new content to your site from Sensagent by XML.

Crawl products or adds

Get XML access to reach the best products.

Index images and define metadata

Get XML access to fix the meaning of your metadata.


Please, email us to describe your idea.

WordGame

The English word games are:
○   Anagrams
○   Wildcard, crossword
○   Lettris
○   Boggle.

Lettris

Lettris is a curious tetris-clone game where all the bricks have the same square shape but different content. Each square carries a letter. To make squares disappear and save space for other squares you have to assemble English words (left, right, up, down) from the falling squares.

boggle

Boggle gives you 3 minutes to find as many words (3 letters or more) as you can in a grid of 16 letters. You can also try the grid of 16 letters. Letters must be adjacent and longer words score better. See if you can get into the grid Hall of Fame !

English dictionary
Main references

Most English definitions are provided by WordNet .
English thesaurus is mainly derived from The Integral Dictionary (TID).
English Encyclopedia is licensed by Wikipedia (GNU).

Copyrights

The wordgames anagrams, crossword, Lettris and Boggle are provided by Memodata.
The web service Alexandria is granted from Memodata for the Ebay search.
The SensagentBox are offered by sensAgent.

Translation

Change the target language to find translations.
Tips: browse the semantic fields (see From ideas to words) in two languages to learn more.

last searches on the dictionary :

3462 online visitors

computed in 0.047s

   Advertising ▼


 » 

Wikipedia

Guerra de Independencia cubana

                   


Guerra del 95
Guerra de Independencia de Cuba
Fecha 1895 - 1898
Lugar Cuba

Es el nombre con el que se conoce a la última guerra por la independencia de los cubanos contra el dominio español y se trata de una de las últimas guerras americanas contra el Reino de España. La guerra se inició el 24 de febrero de 1895. El hecho es popularmente conocido en ciertos círculos como el "Grito de Baire" y terminó con la rendición del ejército colonial español ante el avance militar norteamericano en 1898, con la asistencia y el apoyo de los mambises (miembros del ejército independentista cubano) en la conocida generalmente como Guerra Hispano-Estadounidense, llamada guerra hispano-cubano-norteamericana dentro de la isla.

Contenido

  Antecedentes

El siglo XIX representó la pérdida de las colonias americanas para España y hacia finales del siglo sólo tenía unas pocas colonias, entre las cuales se encontraban Guam, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En Cuba las ideas independentistas habían estado latentes desde el fin de la guerra de restauración en República Dominicana, que expulsó a las tropas reales españolas de la isla caribeña, y de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), pero coexistían con otras tendencias del ideario político emancipador aunque con unos límites entre ellos no siempre bien definidos. Junto a quienes mantenían la opción separatista (José Martí) se hallaban los autonomistas (Rafael Montoro) y reformistas (José Antonio Saco). Las condiciones no permitieron el éxito de ninguno de los intentos de levantamiento contra el gobierno colonial. El germen de la libertad y el descontento popular, que fue común en todas gestas independentistas hispanoamericanas y que había dado origen a la Guerra de los Diez Años, continuaba vigente. Sin embargo, tendrían que pasar algunos años para que el genio organizativo de José Martí preparara la insurrección. El carismático líder unió múltiples figuras y logró representar la unidad y los intereses populares.

Aunque la esclavitud se había abolido -17 de febrero de 1880-, las condiciones de los negros y mulatos en la colonia eran deplorables. A ello se unía la negativa situación comercial. Las presiones de la burguesía textil catalana habían llevado a promulgar de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891),[1] que garantizaban el monopolio del textil catalán obligando a Cuba absorber sus excedentes de producción.[2] Este privilegio en el mercado cubano asentó la industrialización en Cataluña durante la crisis de la década de 1880, derivada de sus problemas de competitividad,[3] a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo esencial de la revuelta.[4]

En cualquier caso, el envío de reclutas españoles para sofocar la revuelta supuso una fuente añadida de ingresos para la industria textil catalana, gracias a "las remesas considerables que se hacían para el vestuario de los batallones que sosteníamos en combatir la insurrección".[5]

Los proyectos de autonomía para Cuba redactados por los políticos de la metrópoli (Maura, Abarzuza, Cánovas del Castillo) cristalizaron durante el gobierno de Práxedes Mateo Sagasta, con Segismundo Moret en el Ministerio de Ultramar, en una Constitución para la isla que le otorgaba autonomía plena (25 de noviembre de 1897) con la sola reserva del cargo de Gobernador General, más los reales decretos por los que se establecía la igualdad de derechos políticos de los españoles residentes en las Antillas y los penisulares, y se hizo extensivo a Cuba y Puerto Rico el sufragio universal (25 de noviembre de 1897). El primer gobierno autónomo estuvo presidido desde el 1 de enero de 1898 por José María Gálvez Alonso. Ninguna de las iniciativas emprendidas desde el Gobierno central tuvieron éxito a pesar de los claros avances, ya que para los intereses de la oligarquía criolla como los de los intervencionistas de los Estados Unidos de América, la presencia española era un obstáculo a eliminar.

  José Martí

El puesto que José Martí tendría en la Historia de América y en particular de Cuba, como uno de los héroes de la libertad y defensor de la soberanía, comenzó ya en su adolescencia: fue enviado al presidio político por haber escrito una carta a un compañero de clase en la que lo tildaba de traidor por haberse unido al "Cuerpo de Voluntarios" que servían a los intereses de España.

Después del presidio fue deportado a España, donde estudió. Su regreso a Cuba estuvo marcado por una constante vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad españolas, hecho que lo obligó a viajar por otros países americanos como Guatemala, Venezuela, México y Estados Unidos. En este último país, apoyado por exiliados cubanos y por las comunidades cubanas de Miami y Nueva York, Martí organizó el Partido Revolucionario Cubano cuyo principal objetivo era lograr la independencia de Cuba. Más tarde patriotas puertorriqueños se unieron con el compromiso de que una vez liberada Cuba, las fuerzas independentistas hicieran lo mismo con Puerto Rico. Conocedor de las razones del fracaso de la Guerra de los Diez Años, Martí preparó las condiciones para que las mismas no se repitieran, dándole a la fuerza militar un poder ilimitado en cuanto a estrategia y táctica, pero dejando al poder civil solamente la tarea de sustentar diplomática, financiera y legalmente la guerra y de gobernar en los territorios liberados. Martí viajó a Costa Rica, en donde vivía Antonio Maceo, para convencerlo de la necesidad de su aporte a la gesta de independencia. Lo mismo hizo con Máximo Gómez, quien vivía en la República Dominicana. Fue en este último país en donde se firmó el Manifiesto de Montecristi que expresa la necesidad de la Independencia de Cuba. Embarcando desde Haití al frente de una reducida fuerza militar, desembarcaron en Playitas de Cajobabo para coincidir con el Grito de Baire y los levantamientos en varias zonas del oriente de Cuba.

  La guerra

Con la experiencia de la Guerra de los Diez Años, un mayor apoyo de las fuerzas políticas y una mayor conciencia nacional, los libertadores concibieron la campaña "Invasión al Occidente" que tenía el fin de tomar ese sector de la isla. No fue fácil someter el Oriente de Cuba, en donde las fuerzas realistas tuvieron grandes aprietos para contener a los libertadores. Sin embargo, José Martí y Antonio Maceo murieron en la contienda: Martí casi al inicio de la guerra (19 de mayo del 1895) y Maceo en una emboscada al oeste de La Habana (7 de diciembre de 1896).

Entre las muchas victorias obtenidas por los soldados cubanos se destaca el Cruce de las trochas: La primera era una cadena de fuertes y tropas realistas que se extendía de Júcaro a Morón en lo que actualmente es la provincia de Ciego de Ávila (casi al centro del país) con el objetivo de impedir el cruce de las tropas libertadoras hacia el occidente. El paso de dicha trocha representaba no sólo una necesidad para el cumplimiento de la Campaña de liberación del Occidente, sino además una victoria que demostraría el desarrollo militar de los insurgentes. Generalizada la rebelión en toda la isla, el gobierno central de Madrid destituyó al general Martínez Campos y decidió enviar a la isla al general Valeriano Weyler. Este último llevaría a cabo una guerra atroz en su afan de derrotar a los independentistas cubanos. Con un cuarto de millón de hombres, el general Weyler se propuso acabar la guerra en un periodo de 24 meses. Una de sus medidas sería colocar a los habitantes rurales en campos de concentración para de esta manera privar a los patriotas de la ayuda que el campesinado cubano le brindaba al ejército libertador. Se calcula que murieron unos cien mil cubanos en dichos campos de concentración debido al hambre y las enfermedades, en su mayoría ancianos, mujeres y niños. Pero a pesar del incremento constante de tropas españolas, la política de reconcentración y la abrumadora superioridad de su ejército, Weyler fue incapaz de derrotar a los patriotas cubanos. Estos, conocedores del terreno y movidos por el espíritu independentista llevaron a cabo una eficiente guerra de guerrillas que consistía en operaciones ofensivo-defensivas que fueron desgastando al ejército español paulatinamente sin que este pudiera obtener resultados favorables, a pesar de contar con los mejores medios militares como líneas de fortificación, ferrocarriles, vigilancia de las costas y el armamento más moderno de la época. Para finales de 1897, el gobierno español se encontró con las arcas vacías de dinero y con un ejército agotado por las enfermedades tropicales y la implacable resistencia de los cubanos. Madrid decidió finalmente destituir a Weyler, tanto por el costo político de su modo de hacer la guerra, así como por su fracaso militar al no poder derrotar a los rebeldes. Para comienzos de 1898 el ejército español apenas controlaba las principales ciudades costeras, los cubanos ganaban cada vez más y más terreno y el gobierno colonial no contaba ya con los recursos para seguir costeando la guerra. El gobierno de Los Estados Unidos reclamaba que la guerra afectaba sus intereses y le exigió a España reformas para lograr la paz. El gobierno colonial le otorgó a Cuba la autonomía, e inició una serie de reformas políticas y declaro un armisticio, pero los patriotas cubanos declararon que ya era demasiado tarde para un arreglo pacífico y aseguraron que solo se detendrían hasta lograr la independencia. Las tropas independentistas vislumbraban la victoria final cuando la guerra tomaría otro rumbo: el acorazado estadounidense Maine, que estaba de visita en la Bahía de la Habana, explotó. Ante esta situación Estados Unidos acuso a España de agresión y anunció una guerra inminente. Ante la amenaza, el Capitán General de Cuba, Ramón Blanco, le propuso al General Máximo Gómez, líder de los rebeldes, una alianza para enfrentar a los norteamericanos. El general Gómez se nego rotundamente y recibió órdenes del gobierno rebelde de apoyar al ejército estadounidense para lograr finalmente la expulsión de los españoles de Cuba.

  La Guerra Cubano-Hispano-Estadounidense

La explosión del acorazado estadounidense Maine significó el ingreso de los Estados Unidos en la contienda. La declaración de guerra a España no se dejó esperar y los combates que antes se centraron en tierra, se transladaron al mar: Las flotas realistas no pudieron responder a los modernos acorazados estadounidenses. La toma de Santiago de Cuba y la superioridad militar de las tropas norteamericanas,apoyadas en todo momento por las fuerzas cubanas al mando del General Calixto García (jefe cubano del departamento oriental) obligaron a los españoles,que ya estaban virtualmente acabados a rendirse en 1898. El suceso abrió paso a la ocupación estadounidense de Cuba hasta 1902.

Por el Tratado de París, España renunciaba a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, lo que realmente significó dejar el campo expedito a su intervención y ocupación por los Estados Unidos. La exclusión de los representantes de las tres colonias en mención, evidenció el ánimo colonialista de los Estados Unidos, aunque las fuerzas independentistas de esos países llevaran el mayor peso de las guerras. El 24 de febrero de 1899, justo cuatro años después del inicio de la guerra, hacia su entrada triunfal a La Habana el Generalisimo Máximo Gómez al frente de su ejército. El viejo general Dominicano había guiado a los patriotas cubanos a la victoria en su guerra de emancipacion contra el ejército más grande y poderoso jamás enviado de Europa a América. Miles de personas salieron a recibir al ejército libertador y Gómez sorprendido le dijo a uno de sus hombres:"Si toda esta gente hubiese peleado con nosotros habríamos derrotado a España hace muchísimo tiempo".

  Transición democrática

El descontento de los libertadores al ver cambiar su tierra de amo, no se dejó esperar. Si bien Puerto Rico y Filipinas continuaron por más décadas como colonias, ya no de España sino de Estados Unidos, las presiones cubanas por constituir su propio país hicieron que bien pronto Estados Unidos preparara su retirada. Ese descontento propició las condiciones necesarias para ello, aunque dejando abierta la posibilidad de una nueva intervención como garantía de independencia (redacción de una constitución conforme a la llamada Enmienda Platt aprobada por la Asamblea Constituyente cubana el 12 de junio de 1901): el 20 de mayo de 1902 nacería la República de Cuba con la toma de posesión de su primer presidente, don Tomás Estrada Palma. Sin embargo, no será hasta 1909 con la presidencia de José Miguel Gómez (del partido liberal) que termine el Gobierno de Intervención norteamericano y no sin antes (2 de julio de 1903) firmar el arrendamiento de la base de Guantánamo aún hoy poseída por los EE. UU.

La independencia no mejoró la situación de los más desfavorecidos (recalquemos de nuevo que los movimientos independentistas obedecieron mansamente a los intereses de la oligarquía plantadora dominante), produciéndose después de la secesión colonial levantamientos del sustrato poblacional negro, que en 1912 propició otra intervención estadounidense.

  La Crisis del 98 en España

La pérdida de las colonias, y muy especialmente de Cuba, provocó una profunda crisis identitaria, social, política y cultural en España, dando paso a una época en la que manifestaciones culturales, como la Generación del 98 o el Regeneracionismo, se vieron marcados por la crisis y el contexto histórico, tratando entre otros temas la "Pérdida de personalidad histórica" de España.

  Referencias

  1. ’’Involución y autarquía: la economía española entre 1890 y 1914’’. Juan Muñoz, Juan A. Alonso Hierro, Juan Martín Fernández. Editorial Complutense, 2002, Pág. 22
  2. Tena Junguito, Antonio ¿Por qué fue España un país con alta protección industrial? Evidencias desde la protección efectiva 1870-1930. Universidad Carlos III, Documento de Trabajo 02-03, 2001
  3. La exportación de la industria algodonera catalana en el primer tercio del siglo XX. La importancia de las redes comerciales. Prat, M. X Simposio de Historia Económica, Universidad de Santiago de Compostela, 2005
  4. Izard, M. (1974): “Comercio libre, guerras coloniales y mercado americano”, en J. Nadal y G. Tortella (eds.), Agricultura, comercio colonial y crecimiento económico en la España Contemporánea, Barcelona 1974, Ariel, pp. 295-321.
  5. Alzola, P.: "La política económicamundial y nuestra relación arancelaria". Bilbao, 1906, p.209 (en Nadal, J.: "El fracaso de la revolución industrial en España, 1814-1913". Barcelona, Ariel, 1980, p.216)

  Enlaces externos

   
               

 

All translations of Guerra_de_Independencia_cubana


   Advertising ▼